martes, abril 14, 2015

El Procés

Los que vivimos en Cataluña llevamos tres o cuatro años inmersos en una cosa que los políticos y periodistas llaman "el Procés". Aunque esta expresión a veces va apellidada con un "sobiranista" o un "cap a l'estat propi" (hacia el estado propio), suele utilizarse así, a secas. Todo el mundo habla de ello; los medios catalanes tratan el tema prácticamente a todas horas, y los del resto de España le dedican tertulias y portadas escandalosas.

Aun así, sospecho que nadie sabe muy bien en qué consiste.

Yo, desde luego, no lo tengo claro. Los políticos que se supone que lo están liderando (o, según algunas versiones, están obedeciendo la voluntad del pueblo) nunca hablan de ello en términos inequívocos. Todo su discurso está basado en eufemismos y sobreentendidos. Quienes están en contra, por otro lado, dirigen sus críticas a los protagonistas del Procés, más que al Procés en sí (algunos escriben "Prusés", adaptando a la ortografía española la pronunciación de la palabra en catalán, con la aviesa intención de zaherir a sus partidarios, al parecer con éxito), supongo que porque tampoco están muy seguros de contra qué están luchando.

El concepto "proceso" denota un desarrollo, un movimiento que, aunque puede ser lento, gradual, siempre es hacia delante, hacia arriba. Por eso resulta extraño que, después de varios actos multitudinarios impresionantes, declaraciones grandilocuentes, consultas alternativas e internacionalización del Procés, uno tiene la sensación de que todo sigue más o menos donde estaba hace tres o cuatro años.
P. D. No, madre, esta bonita animación de la escalera de Penrose no es mía. La encontré por Internet y me la apropié cual vulgar cibercaco.

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