jueves, octubre 29, 2009

Pequeñas alegrías

A veces, pocas, la actualidad (que es como llaman ahora a los sucesos o noticias de las que habla la gente) te da pequeñas alegrías.

Por ejemplo, el otro día el Alcorcón, un equipo de Segunda B, que no sé muy bien lo que es pero suena a modesto de la hostia, le ganó al Real Madrid por 4-0. Como decía una carta en el periódico, un grupo de maestros, taxistas y administrativos que juegan al futbol como hobby goleó a once millonarios en pantalón corto. No sé casi nada de futbol, pero la humillación del prepotente siempre me alegra el día.

Otra: por orden del juez Garzón, que tiene vocación de ajonjolí de todos los moles, han detenido, entre otras figuras relevantes de la política actual o pasada, a Macià Alavedra y a Lluís Prenafeta por presunta colaboración en presunta trama urbanística o algo presuntamente parecido. No puedo evitar que me invada cierta satisfacción morbosa al ver en aprietos a esos ex peces gordos (aunque no ex gordos; lo siguen estando, y mucho) de la órbita convergent y supongo que millonetis. Y como guinda del pastel, se los llevaron hoy pa' Madrid en furgones de la Guardia Civil, lo que para ellos debe de ser el castigo más degradante imaginable. De nuevo, la humillación del prepotente.

Pero la alegría dura poco en casa del pobre, o al menos en la mía, por culpa del Pepito Grillo que llevo dentro. En el caso del triunfo del Alcorcón, Pepito me dice que seguramente no fue fruto del esfuerzo y el talento sobrehumanos de aquella gente sencilla, sino de la desmotivación o la incompetencia del equipo madridista y su entrenador. Con lo cual seguramente no me estoy alegrando del triunfo de David, sino del tropezón de Goliat. Y eso no demuestra una gran nobleza de espíritu por mi parte.

En cuanto a las detenciones, Pepito me recuerda lo que quiere decir "presunto". A lo mejor esos señores gordos y antipáticos no hicieron nada malo y les están haciendo pasar un mal rato. Lo único que no es presunto de momento es su gordura. Ni siquiera estoy seguro de que realmente sean antipáticos. Y encima voy y me regodeo de su desgracia. Aunque eso no creo que les quite el sueño. Por otro lado, ve tú a saber los intereses políticos y económicos que hay detrás de todo el asunto, y quién sabe si lo sabremos jamás. Y aunque obliguen a esos presuntos trácalas a devolver el dinero que presuntamente robaron, a mí no me va a tocar ni un quinto. O sea que mi alegría es cruel, injustificada y falsa, pues nada de eso influye realmente en mi vida diaria.

Si me disculpan, voy a comprar un DDT. A ver si encuentro uno especial para grillos.

3 comentarios:

Momert dijo...

Enano,
Una vez más tu escrito me llena de orgullo por mi hermanito. La verdad, aunque no siempre comento, leo tus ensayos con gran interés.
Este ensayo me ha parecido particularmente interesante, puesto que has definido como el "Pepito Grillo" algo que yo consideraba muy mio... y muy molesto. Esa maldita incapacidad de aceptar las pequeñas (y grandes) alegrías sin tener que analizarlas a fondo, y claro, echarlas a perder. Por qué no podemos simplemente disfrutar la desgracia del fulano gordo y antipático, sin tener que cuestionarnos si realmente merece nuestra antipatía? A el le da lo mismo, no? ni nos conoce. Pero noooooooooo, a nosotros nos da cargo de conciencia. Por que si tenemos un golpe de suerte, no podemos congratularnos en lugar de preguntarnos si lo merecemos? Si consigues el DDT, por favor, mándame la receta...

Chimichambo dijo...

¿Preguntarnos si nos lo merecemos? Pepito se pasa el día diciéndome que bastantes gracias debería dar por la larga serie de casualidades cósmicas infinitamente improbables que llevaron a mi nacimiento. Y pus, visto así, tiene razón.

Por cierto, buenas noticias: sí encontré el DDT para grillos, pero Pepito no me dejó comprarlo.

Paloma Zubieta López dijo...

Me ha hecho mucha gracia la disertación (y ojo, que no me estoy burlando) de decir algo lindo y luego, tirarse por el suelo y estropearlo. Francamente, yo llamaría a los de las plagas porque así, no se puede vivir... o bueno, se vive pero no es lo mismo ¿no? Tengo la impresión de que el estado medio flemático es hereditario y no es agravante, nomás una observación.

Y de paso comento que sobre la elección musical del post siguiente (donde no se puede comentar) que la mariconada me ha encantado pero el resto, no me late... podrás llamarme light o fresa, pero es demasiado para mí tanto estruendo simultáneo.

Dejo acá un abrazo con cariño y mejores deseos, para que te liberes de Pepe Grillo y sean un año tan estupendo como sea posible, muchos besos.