domingo, octubre 11, 2009

No es un filme redondo

El estreno de Ágora, de Alejandro Amenábar, viene acompañado de mucho bombo (es una de las mayores producciones del cine europeo, dicen) y de polémica (al parecer no encuentra distribuidor en Gringolandia por su visión "anticristiana"), lo que podría llevarnos a pensar que, como suele ocurrir en estos casos, la película en sí tiene poco interés.

No es cierto. Toca un tema muy relevante en los tiempos que corren, o al menos uno de los que más me preocupan a mí: el fanatismo y la facilidad con que se propaga en determinadas circunstancias. Es cierto que los cristianos aparecen como los más malos de la película (estamos hablando de la Alejandría del siglo IV), pero ni judíos ni paganos se salvan. De hecho, el atuendo y el comportamiento de los parabolanos recuerda mucho al de los islamistas violentos de nuestros días. Hay que ser un poco bobo para quedarse con la idea de que la peli es un alegato anticristiano. El otro día un crítico de cine de la emisora de los obispos dijo que aunque seguramente lo que Amenábar pretendía era criticar a los conservadores y defender a los progres (como suelen hacer estos del cine español), en realidad el tiro le había salido por la culata porque en aquella época los progres revolucionarios eran los cristianos, y los paganos, entre ellos Hipatia, eran "profundamente conservadores". Aparte de la incongruencia de que un cristiano militante abomine de los cristianos primitivos sólo para tener un argumento con que machacar a los progres, está el pequeño detalle de que el filme no presenta a Hipatia como una pagana. La presenta como una atea, que planta cara no sólo a los cristianos, sino a su propio padre, pagano, cuando éste decide llevar a cabo el primer acto de represalia contra los cristianos.

Hipatia representa la racionalidad, la búsqueda de la verdad y la duda científica ("tú no dudas de lo que crees --le dice al obispo de Cirene--; yo tengo que dudar"). Que un personaje de estas características resulte destacable y polémico más de doscientos años después de la Ilustración y las revoluciones americana y francesa me parece un poco preocupante. Supongo que por eso mismo es un personaje necesario, para alertar de los peligros del fanatismo y la irracionalidad. Otro tema es que cumpla su función. Una señora que tenía a mi lado en el cine bostezaba sonoramente cada vez que los personajes se ponían a hablar de astronomía. Al final de la película se levantó y rezongó: "No me ha gustado nada esto". Varias críticas de cine que he leído se quejan también de que se habla "demasiado"de astronomía, y de que es una película "fría". Supongo que esto último lo dicen porque la protagonista (que a mí me recordaba mucho a Anabel Alonso, por lo que me pasé toda la película esperando que hiciese un chiste que nunca llegó) no mira con ojitos de cordero degollado a ningún hombre, como toda heroína que se precie, ni se apasiona por nada (hay una escena un poco surrealista en la que mientras se oyen los gritos de una matanza perpetrada por los cristianos ella discute tranquilamente con los gobernantes de Alejandría). Sólo muestra emoción cuando descubre más o menos la primera ley de Newton (obviamente no la llama así) o, hacia el final, cuando llega a la conclusión de que la Tierra no se mueve en un círculo, la curva perfecta, sino en una elipse. (Uno de los argumentos por los que llega a esta conclusión me parece un fallo de guión tremendo, aunque puede que sea por ignorancia mía o porque entendí mal: Hipatia asegura que el sol aparece más grande, y por tanto está más cerca, en verano que en invierno. Creo que en el hemisferio norte es al revés, y que esta situación sólo se invierte en períodos de once mil años; que alguien que vea la película se fije por favor en esto y me lo confirme o desmienta). En fin, a mí no me pareció en absoluto fría; hay escenas de acción, aunque en ningún momento presentan a un héroe masacrando malandrines con justa saña, como suelen hacer los péplums, sino que muestran la violencia como una cosa muy fea y poco civilizada. Ver a cientos de fanáticos rabiosos gritando como posesos da mucho yuyu. Aunque tal vez los que van con regularidad al futbol ya estén acostumbrados.

Que en un péplum de alto presupuesto se hable de astronomía, de física y de curvas cónicas a mí me parece admirable, pero es uno de los principales peros que la gente le encuentra a la película. Tal vez es porque un espectador que no tenga noción de estos conceptos no entiende nada y se aburre en esos momentos. Por otro lado, cualquiera que haya acabado la secundaria debería tener noción de estos conceptos. En fin, me temo que pasa lo mismo que con el mensaje de la película: sólo lo entiende quien ya lo tenía claro desde antes.
Hay algún diálogo que chirría, la actitud de Hipatia resulta poco creíble en algunas escenas (como cuando entra y sale de las sesiones del gobierno como Pedro por su casa), y, como suele decirse, la peli sólo predica a los conversos. No es una película redonda. Pero quien la vea comprenderá que eso no es del todo malo en este caso.

1 comentario:

Paloma Zubieta López dijo...

Me encantó su crónica y me quedo con las ganas... parece que por aquí no la han estrenado pero estaré pendiente, si es que llega. Un abrazo de acá.