domingo, octubre 18, 2009

En la luna

Este año, en el que se celebra el 40 aniversario de la llegada de los terrícolas a la luna, se estrenó Moon, una película de ciencia ficción dirigida por Zowie Bowie, el hijo de David Bowie, que se cambió el nombre a Duncan Jones, presumiblemente para alejarse de la sombra de su padre (¿por qué si no iba a cambiarse alguien un nombre tan bonito?), aunque no le ha servido de nada, porque todo el mundo lo conoce como "Duncan Jones, el hijo de David Bowie".

Al principio aparece un tipo que vive en la luna (literalmente); totalmente solo, salvo por un robot que habla como el HAL de 2001 y que se expresa con emoticonos. Se encarga de supervisar el funcionamiento de unas máquinas extractoras de helio-3 y de enviar cargamentos de este material a la Tierra, donde se usa para generar una energía limpia, según se nos dice al principio. Debo reconocer que el aislamiento del personaje, el trabajo tan poco estresante que tiene, y, sobre todo, la ausencia de vecinos ruidosos, me hicieron envidiar esa forma de vida. Claro que luego la cosa se complica. Y en qué forma.

Hay gente que le ve un gran trasfondo filosófico a esta película y asegura que toca un tema tan profundo como el de "descubrir quiénes somos". Francamente yo no le veo tanto, pero es una historia interesante, entretenida, con suspenso y algunos giros imprevisibles. No es un filme que alardee de grandes efectos especiales, aunque los tiene, y hace de ellos un uso tan sutil como ingenioso. El actor Sam Rockwell, muy alejado de su otro papel cósmico, el del Zaphod Beeblebrox de La guía del autoestopista galáctico, soporta muy dignamente el peso de toda la película, pues es prácticamente el único personaje humano que aparece. Casi toda la acción se desarrolla dentro de la base lunar en la que vive, por lo que bien podría hacerse una adaptación teatral (a lo mejor uno de esos musicales al uso), de no ser por una pequeña complicación técnica que no puedo revelar sin echar a perder una de las sorpresas de la trama.

En fin, sí: es una película modesta (para los estándares hollywoodienses; en México o España seguro que el presupuesto da para dos o tres superproducciones), original y fresca. Muy recomendable.

1 comentario:

Paloma Zubieta López dijo...

Yo andaba en la luna, pero ya volví. Me llama la atención la recomendación aunque creo que no se ha estrenado por aquí... esperaré a ver, ya luego te cuento. Besos congelados de acá.