jueves, enero 29, 2009

Soy multiculti, ¿y qué?


Aclaro: ni llevo rastas, ni ropa de colorines estampada en Burundi, ni collares de conchas, ni pañuelo palestino, ni toco la flauta por la calle acompañado por un perro, ni me pirra la world music ni compro artesanías hechas con latas recicladas por niños tuertos en Bangladesh. A veces voy greñudo, pero más bien por pereza de ir al peluquero, y sí, toco la flauta (el tin whistle, para ser exactos), pero en casa, y cuando lo hago mis perros salen huyendo.

Pero no dejemos que los estereotipos nos desvíen de lo que es importante.Recuerdo que cuando viajé a Londres por primera vez, hace casi veinte años, me sorprendió agradablemente ver a tanta gente de orígenes muy distintos que aún conservaba el atuendo, el idioma o la cocina de sus respectivos países. Me maravillaba ver tiendas, restaurantes y otros establecimientos rotulados con palabras ininteligibles para mí o incluso con caracteres exóticos. Hoy en día este fenómeno se ha extendido a otras partes del mundo, Barcelona incluida, pero veo que a muchas personas no es que no les haga ilusión, sino que se mesan las barbas cuando ven por la calle a una mujer con velo (a menos que sea monja) o a gente, normalmente de piel más oscura, que va hablando en algún idioma que no entienden. Se consideran agredidos en su propia casa. Como el tipo del chiste, ese tipo de gente es muy abierta y dispuesta a aceptar a quien sea, siempre y cuando se esfuerce en ser como ellos y en hacer lo posible por que no se note que viene de fuera.

Cierto, normalmente la gente que emigra no es de un nivel socioeconómico muy alto, por lo que en algunos casos tiene que delinquir, y en otros puede tener costumbres que molesten a los aborígenes, como escupir en la calle, poner la música a todo volumen, golpear a su mujer a horas intempestivas, etcétera. Es evidente que hay cosas que no se pueden o deben tolerar.

A decir verdad, a mí nunca me ha atracado un extranjero, nunca he tenido problema con ninguno, y me parece fantástico tener a menos de 300 metros de mi casa un restaurante nepalí, dos chinos, un japonés, uno peruano y uno turco (atendido por un chino). Si todos se dedicaran a servir tortilla de patatas con pan con tomate, qué quieren que les diga, sería un poco más aburrido. Por cierto, también tengo cerca varios restaurantes que sirven tortilla de patatas con pan con tomate, así que no hay que temer por la pervivencia de las costumbres autóctonas.

Suena cursi, tópico y, sí, multiculti, pero no puedo evitar creer que una sociedad en la que conviven en paz personas de culturas diferentes es una sociedad más rica.

3 comentarios:

Paloma Zubieta López dijo...

Me encantó el título y no pude resistir las ganas de echar un vistazo. Me uno al club, me gusta lo multiculti y creo en ello, tampoco tengo atuendos raros pero aprecio el conocer y reconocer las características de otros y las mías a través de ellos, se aprende mucho así y lo mejor, las perspectivas se ensanchan. La clave es la diversidad, ya lo dice Darwin, y lo apoyo y me parece que así se vive mejor. Eso sí, soy fan de conocer otras cosas porque siempre estoy tratando de aprender de lo mío, esto es, considero que no debe perderse la identidad. Un fuerte abrazo.

Momert dijo...

La humanidad siempre ha tardado un tiempo en adaptarse a cualquier cambio mayor, y las sociedades "multiculti" son un producto de la nueva facilidad para viajar. En los viejos tiempos, alguien que se veía, vestía o hablaba diferente en general venía a invadir, a vender o era un esclavo, pero no era una parte integral de la sociedad.
La multiculturalidad se irá viendo cada vez más naturalmente y las mezclas serán cada vez más comunes, hasta que todo el mundo sea mestizo, y por lo tanto, igual, de nuevo, no crees?
Claro, que no lo veremos, así es que por lo pronto seguiremos siendo los superiores (esto es broma, claro).

NM dijo...

Como soy hija de inmigrantes, me he sentido siempre "multiculti" como tú dices.
Pero, últimamente, he estado descubriendo las críticas (sobretodo académicas) de lo que el "multiculti". De hecho las críticas dicen que no basta con celebrar la diversidad de la multiculturalidad. Tiene que haber algo más que celebración anual del idioma y costumbres de un país. Ser multicultural se ha convertido en sinónimo de celebración de la diversidad sin el desarrollo de una relevante compresión entre las diferentes culturas. Olvidamos que las culturas cambian con el tiempo y el contexto y por lo tanto no pueden ser vistas como cosas estáticas.
Lo ideal es incrementar la paz positiva en nuestra sociedad a través del desarrollo de una relevante sensibilidad cultural. Hace un par de días fui a ver la película francesa (buenísima) "Entre les murs" y si la ves desde la perspectiva del profesor, como yo hice, descubres lo que significa sensibilidad cultural y lo mucho que hace falta cultivarla para entendernos todos mejor. Al profe de la peli le haría falta mejorar su sensibilidad cultural, ¡pero, claro, entonces sería otra película!