martes, diciembre 02, 2008

Mamá Ladilla

Para mí es el mejor grupo español (no, esta vez no es ironía) de los últimos diez o veinte años, o a lo mejor de siempre. No lo conocía, ni siquiera lo había oído nombrar, hasta que un joven colega traductor me habló de él hace un par de años y ensanchó con ello mis horizontes musicales.

¿Por qué me gustan tanto? No es sólo por la curiosa coincidencia entre la mascota del grupo y la de este blog (sí, aunque sólo tiene tres extremidades, se supone que Chimichambo es una ladilla). A riesgo de quedar como un esnob repugnante (nadie es perfecto) diré que no es en absoluto un grupo para las masas, y el abigarrado conjunto de características que lo hacen tan especial lo condenan ya desde su origen a tener un número relativamente pequeño de seguidores.

Por su nombre, por un par o tres de canciones de corte escatológico o sicalíptico como Devórate otra hez o Fornicio Mix, y, tal vez, por el modo en que ellos mismos se venden, de entrada dan la impresión de ser un grupo de letras graciosillas e intrascendentes tipo Toreros Muertos, No me pises que llevo chanclas o Mojinos Escozíos. Desde el punto de vista de la música, a primera vista parecen un grupo de rock guarro o punkarra tipo Siniestro Total o La Polla Records.

Pero eso es en la superficie. En realidad, a diferencia de los punks tradicionales, estos tipos son buenos músicos. Juan Abarca, guitarra, voz y alma del grupo, sabe tocar la guitarra clásica, y en algún tema lo demuestra. De hecho, salvo en las canciones más chorras como Chanquete ha muerto, sus canciones tienen una complejidad rítmica e instrumental (pese a que sólo son guitarra, bajo y batería) más propia del rock progresivo que de las ruedas de acordes y ritmos machacones del rock punk. Sin embargo, con este género comparte el sonido sucio de la guitarra, algún ritmo acelerado (pero no machacón) y la actitud transgresora. Y cuando digo transgresora, lo digo en el sentido más auténtico de la palabra. No van de duros, no llevan unas pintas escandalosas ni peinados raros ni piercings en el arco supraciliar. No se cagan en la "puta sociedad", al menos directamente, ni abogan por la destrucción de todo, ni corean consignas. El cantante no se desgañita (aunque, todo hay que reconocerlo, canta bastante mal). Su música es más difícil, en absoluto pegadiza, no se te graba en la cabeza enseguida a base de repeticiones melódicas. Sin embargo, encaja perfectamente con las letras, que tampoco son fáciles, por cierto, pues no se limitan a halagar a su público culpando de todo al sistema o a los demás, sino que son genuinamente provocadoras (¿alguien se imagina a Johnny Rotten cantando: "Lee, burro, lee, burro, aunque no tenga dibujos ni resultados del fútbol, y no sirva para hacerse pajas"?). Así pues, no es de extrañar que a los aficionados al pop les parezcan demasiado ruidosos, a los aficionados al punk o al heavy demasiado blandos, y a todos en general, demasiado raros.

Vuelvo a las letras. No sólo hacen una crítica social que huye de los tópicos, sino que les gusta jugar con las palabras (como se aprecia en los títulos de sus discos: Autorretrete, Analfabada, Requesound...), jugar con los sonidos mismos de las palabras, con las aliteraciones, al más puro estilo de la poesía modernista. Intente usted repetir la siguiente frase lo más rápidamente posible (como hace el cantante) y entenderá a qué me refiero.

No pienso estar permanentemente pendiente del tejemaneje que te traigas.

O véase la primera estrofa de Risión cumplida, canción en la que se despoja por completo a las palabras de su significado:

Benemérita. Torquemada. Benalmádena. Sabiñánigo.
Nicomedes. Ataúlfo. Perogrullo. Coprofagia.


Un ejemplo magnífico de este espíritu juguetón con el lenguaje es el siguiente relato, En el vergel del Edén, recitado en uno de los discos con el acompañamiento de la guitarra clásica de Juan Abarca al fondo, y cuya amplitud de vocabulario demuestra que esta gente predica con el ejemplo y lee:

En el vergel del Edén, embébese Esther del leve mecer del relente:
-Excelente, vegeté tres meses en el éter... ¡fetén!

De repente Pepe, ese mequetrefe que es el gerente de Mercedes Benz, se yergue de entre el verde césped, emergente el repelente pene.

Esther se estremece:
-Behj, ¡qué peste! ¿Qué pesebre es este? ¿Es que repeles el gel? ¿Crees que este pene es decente?

Enternécese Pepe:
-Es que dejé que el semen que eyecté se reseque. Pensé: "Que estrene Esther este presente". Te reservé merengue de trece meses. ¡Bebe, bebe!

-¿Beber? ¿Beber de ese enclenque esqueje? ¿Crees que me embelesé? ¡Que te den! ¡Qué cerdete eres! Que te enteres: mereces fenecer en el retrete, entre heces que defeque Peret. Enfermé de verte, ¡vete, vete! ¡Métete el pene en el bebes! ¡Entretente este semestre en extender ese repelente semen en el eje del Mercedes Benz!

-Esther...

-¡Que me dejes! Beberé té en el tenderete. Que te bese el membrete el bedel

-Es que, Esther... Pepe es el jefe. Pepe es el que te debe extender el cheque de este mes. Bebe, Esther.

Conclusión:
Es menester que Esther cercene el pene de Pepe, ese pelele de jefe que cree que merece peerse en el vergel del Edén.
Si esto lo intentara el letrista de La Polla Records seguramente le daría una embolia.

Por último, como sé que a estas alturas estarán ansiosos por escucharlos, les dejo una actuación en directo en el difunto programa Lo más plus hace ya unos añitos. Lo primero es un "mix" algo tontorrón, pero atención a la letra de la canción que sigue, Obcequeitor, seguramente mi favorita del grupo, un himno de nuestros tiempos. Nótese el desconcierto del público, que no sabe cuándo empezar a aplaudir. Todo un simbolo de lo que este grupo representa.




4 comentarios:

Momert dijo...

Ahora si me sentí tonta y superficial, pero la verdad, no le hayo el gusto a estas cosas. Me quedo con los Hombres G, lo siento!

Chimichambo dijo...

No te preocupes, ya me estoy acostumbrando a sentirme solo en esto... Hablando de Hombres G, sabes que me encantaban, pero fui a verlos tocar hace un par de años cuando volvieron a juntarse y lamentablemente el encanto se rompió. No sé si es que se han vuelto muy malos de repente o si ya lo eran pero no me había dado cuenta.

Paloma Zubieta López dijo...

Estoy sorprendida por todo lo que estos músicos hacen con sus letras, de verdad que hay bien pocos que podrían acaso intentar seguirles la pista. Muy interesante esta reiteración egoísta que me parece, describe con acierto los tiempos modernos (y no hablo de Chaplin), una pena pero es lo que es. La música es demasiado para mí,también me quedo con los hombres G que me traen muchos recuerdos, pero eso sí, nunca fuí a verlos hace unos años porque a fin de cuentas, creo que segundas partes (salvo contadas excepciones) nunca fueron buenas. Un abrazo.

Chimichambo dijo...

Gracias, Paloma, por hacerme sentir (un poquito) menos solo en esto. Un abrazo.