martes, noviembre 18, 2008

"Literalmente"

Ya sé que dije que no tenía tiempo de escribir, pero acabo de oír algo por la radio que no me'n puc estar de comentar. Una señora que tiene traza de valquiria y dirige un "magacín" radiofónico por la tarde en una emisora que no voy a mencionar ha dicho: "El juez Garzón se ha ido con el rabo entre las piernas, literalmente".

Es bastante habitual que periodistas y otros "profesionales de la comunicación" utilicen la palabra "literalmente" como si significara "rotundamente", "materialmente", "terminantemente", "definitivamente", etcétera. La verdad es que no significa eso, sino que se usa o bien para citar una frase textual o bien para dejar claro que no está hablando en sentido figurado, como por ejemplo, al decir: "Espíderman está que se sube por las paredes, literalmente".

Por lo tanto, al decir que "el juez Garzón se ha ido con el rabo entre las piernas, literalmente", la señora con traza de valquiria está diciendo que el juez Garzón (ese señor tan apuesto de la foto, una mezcla de Clark Kent y el osito Bubú) es un ser caudado, talmente como una lagartija o como el mismísimo Belcebú (seguramente esto se acerca más a su intención). Otra posibilidad es que estuviese empleando la palabra "rabo" como eufemismo para designar un apéndice que seguramente el juez Garzón ha tenido siempre entre las piernas, con lo cual, más que hacer un comentario incisivo sobre el señor en cuestión, evoca una imagen más bien zafia y francamente desagradable.

En fin niños, no lo olviden: el adverbio "literalmente" no es un intensificador ni debe usarse enfáticamente si no queremos dar lugar a error.

Disculpas

Pido disculpas a los dos o tres seguidores asiduos del blog por actualizarlo tan poco, pero es que estoy muy ocupado intentando acabar ya un trabajo que arrastro desde hace meses. Prometo que pronto, cuando termine de procrastinar, volveré con la profunda prosa y los provechososos proyectos que me son propios.
Mientras tanto, como sé que algunos de ustedes tienen una ágil mente matemática, les dejo este acertijo. Vayan poniendo sus respuestas, por favor.

"Yendo yo para Villavieja, me crucé con siete viejas, cada vieja llevaba siete sacos, cada saco siete ovejas. ¿Cuántas viejas y ovejas iban para Villavieja?"

Sí, ya sé que es muy viejo, pero bien vale el viaje.

jueves, noviembre 13, 2008

Cuentito # 5

El crimen de cuello blanco

-Parece otro caso típico de muerte por insolación -dijo el sargento Simenón-. Nada que no ocurra cada semana por estos pagos. Para los nórdicos que vienen aquí en tropel es como una sobredosis.

El inspector Tadeu Carranza se limpió las gafas con el faldón de la camiseta, se las puso de nuevo y estudió desde cierta distancia y no sin cierta aprensión el cadáver en bañador que yacía sobre la tumbona, a pocos metros del mar. La prolongada exposición al sol le había dado a la tez de aquel hombre de edad mediana un tono rojizo tirando a gris marengo.

-Sargento -dijo el inspector Carranza-, ¿había tenido algún accidente este hombre recientemente?

El sargento Simenón echó un vistazo al informe que tenía entre las manos.

-No -respondió-. Bueno, el trenecito del parque de atracciones en el que viajaba ayer sufrió una colisión frontal contra un camión de payasos, pero aparte de la atención psicológica para los niños que presenciaron el siniestro, no hubo que administrar cuidados médicos a nadie. Pero, ¿por qué...?

El inspector Carranza dio unos apretones al cerdito antiestrés que siempre llevaba en el bolsillo.

-No quiero hacerme pesado con tanta pregunta, pero ¿tenía compañeros de vacaciones el fallecido?

El sargento Simenón consultó de nuevo el informe y negó con la cabeza.

-Se había registrado solo en el hotel, y nadie del personal recuerda haberlo visto en compañía.

El inspector se volvió con expresión inquisitiva hacia el gerente del complejo vacacional, que estaba a su lado.

-Seguramente nadie se había fijado siquiera en él -dijo el gerente-. Aquí tenemos huéspedes como él a porraos. Y muchos acaban así.

-Perdóneme si parezco indiscreto, pero ¿es posible que los empleados del hotel -le preguntó el inspector Carranza- tengan otros trabajos?

El gerente se encogió de hombros.

-Con la crisis no es que se les puedan pagar fortunas -admitió-. Muchos trabajan a tiempo parcial en la fábrica téxtil que está al otro lado del pueblo.

-Sargento -dijo el inspector Carranza-. Si no le viene muy mal, interrogue usted por favor a los empleados del hotel que hayan podido tener acceso estos días a la habitación de la víctima. Son posibles sospechosos. No se trata de un accidente, sino de un asesinato.

El sargento y el gerente lo miraron atónitos.

-La víctima tiene el cuello blanco -señaló el inspector-, a diferencia del resto del cuerpo. Seguramente llevaba un collarín después del accidente en el trenecito, y el asesino se lo ha quitado cuando la víctima llevaba ya varias horas al sol.

-Pero... ¿por qué? -acertó a balbucir el sargento Simenón.

-Para ocultar la prueba del delito -explicó el inspector-. Seguramente el asesino había embadurnado el collarín de metanal libre, sustancia que se emplea en pequeñas cantidades en la fabricación de ropa, pero que en grandes dosis puede resultar mortal en contacto prolongado con la piel. Bueno, digo yo, ¿eh?

-Asombroso -jadeó el sargento Simenón-. ¿Y cuál cree usted que puede haber sido el móvil?

El inspector Tadeu Carranza titubeó nerviosamente.

-No sé... ¿Por feo?

El sargento Simenón suspiró con resignación. Conocía ya demasiado bien al inspector Carranza. Se volvió hacia el gerente.

-Eso es lo de menos. Pronto lo averiguaremos -aseguró.

lunes, noviembre 10, 2008

Temas para cuentitos, por el amor de Dios

Ya no participo en los concursos de cuentitos de la radio porque me lo cambiaron al viernes y ese día Nabita y yo (y útlimamente Bálter) comemos religiosamente en el frámfur y luego tomamos un café en el Aroma (donde nunca me acuerdo de que llaman al café con leche condensada "biberón" y no "triestino", para gran choteo de mi persona por parte del ignorante que atiende allí), así que no tengo tiempo para escuchar el programa. Además el señor que copresenta la sección de los cuentitos me cae gordo, y no porque no me haya seleccionado ninguno. En serio que no es por eso.
Así que pido la amable colaboración de mis cuatro o cinco fieles lectores para que me propongan temas para que siga ejercitando mi endeble imaginación con futuros cuentitos. Cualquier tipo de tema. Ejemplos: "el estrés posvacacional", "la proliferación del berberecho salvaje en el delta del Ebro", "el concepto de inmanencia en Kant", "las florecitas en primavera", etc. Ojo, no vale copipegar ninguna de estas propuestas.
Venga, espero que este llamamiento no caiga en oídos sordos.

jueves, noviembre 06, 2008

"Just weekend"

Ayer miércoles me despertó como siempre la radio de mi mujer (nota: no le gustó que la llamara así) hacia las ocho de la mañana. El presentador del programa matinal daba la noticia desde Estados Unidos, adonde había ido a cubrir las elecciones: "Es negro. Su segundo nombre es Hussein. Su apellido rima con Osama. Será el nuevo presidente de Estados Unidos" (sí, reconozco que plagié todo eso en mi post de ayer. No se puede ser un genio innovador constantemente). Luego el periodista añadió algo que me sonó a "Just weekend", y además con el weekend pronunciado a la francesa, con el acento tónico en la última sílaba, y lo repitió un par de veces, intercalado con otras frases.

Me quedé flipando. Just weekend? ¿Qué diablos quería decir eso? No es una construcción válida en inglés. Además, no estábamos en el weekend, sino al bell mig de la semana. Más tarde pensé: "Ah, bueno, el pobre hombre estaba en Nueva York, ahí eran las dos de la madrugada, a lo mejor estaba empezando a desvariar. A mí esas cosas me pasan". Entonces me quedé más tranquilo, habiendo encontrado una explicación más o menos satisfactoria para el misterio.

Pero luego, en otro programa de radio y otra emisora, en medio de una conversación sobre el triunfo de Obama, volví a oír eso de "Just weekend".

"Es una conspiración -concluí, presa de un sudor frío-. Quieren acabar con los vestigios de cordura que me quedan."

Pero justo antes de echar a correr por la calle gritando como un poseso (cosa que sin duda habría deleitado a mis dos perros y al vecindario en general) caí en la cuenta. No estaban diciendo "just weekend" sino "yes, we can", el eslogan más conocido de Obama, que además ha resultado ser cierto. De momento. Y es que si hay algo peor que oír hablar inglés a un ibérico que no sabe, es oír hablar inglés a un ibérico que cree que sabe.

Bueno, prometo que en el próximo post ya no vuelvo a hablar de Obama.

miércoles, noviembre 05, 2008

... y ganó.

No hace ni veinticuatro horas, y ya hay gente que dice estar hasta los cojones de la obamanía. ¿No era tradicional dar cien días de margen a los gobiernos recién elegidos? En fin, lo que está claro es que a Obama le va a tocar bailar con la más fea a partir de ahora, porque su predecesor le deja el país (y el mundo) hecho un santo Cristo, así que mucha gente que ahora lo ve como un mesías (me refiero a Obama, no a Cristo) se llevará inevitablemente decepciones con el tiempo.

Pero no agüemos la fiesta cuando acaba de empezar. El tipo habla bien, aunque todavía tiene mucho que demostrar. Creo que con quien está realmente en deuda la sociedad estadounidense es con Bush por haberlo hecho tan rematadamente mal que consiguió que la gente saliera en masa a votar por un negro cuyo segundo nombre es Hussein y cuyo apellido es casi idéntico a "Osama". Hace siete años, esto le habría parecido demencial a cualquiera.

martes, noviembre 04, 2008

Que gane el menos peor

Mañana a estas horas todos tendremos nuevo presidente electo (si alguien cree que exagero con ese "todos", que vea esto y luego intente imaginarse un retrato gigante de don Mariano en la playa de Malibú, por ejemplo). Una cosa parece clara: nuestro nuevo presidente difícilmente será tan nefasto como el que hemos tenido los últimos ocho años, a menos que gane McCain y le dé un jamacuco mientras esté en el cargo. Las encuestas apuntan a que ganará Obama, pero a mí me cuesta imaginar un presidente de EE.UU. medio negro y además tan delgado como él . Sé que es una observación frívola, pero ¿cuántos países occidentales han tenido alguna vez un presidente tan huesudo? A lo mejor es la encarnación perfecta de los tiempos oscuros y de vacas flacas que se nos vienen encima.


Dejando a un lado los ingeniosos chascarrillos (nótese el hiriente sarcasmo), todo parece indicar que el menos malo es Obama, que representa un cambio, aunque no sé en realidad de qué magnitud o profundidad. Como dice Chávez, no es revolucionario, pero que no sea revolucionario al estilo de Chávez tampoco es precisamente un inconveniente. Parece tener una actitud más dialogante y menos agresiva respecto a la política exterior que Bush y compañía. A mí lo único que me hace desconfiar de él es la adoración que se le tiene en Europa (ya sabemos lo farisea que puede llegar a ser esa gente), y que haya quien lo llame "el Zapatero americano" (o "el Zapatero negro", ya no me acuerdo). No creo que lo sea, parece un hombre bien preparado e inteligente, capaz de gestionar la progresiva caída del imperio americano con dignidad. Espero que tengamos la oportunidad de comprobarlo. A ver si no hay manejos raros como en las elecciones del año 2000. Mañana, a celebrar con cerveza. Negra, naturalmente.


O el primer presidente negro
o el primer presidente gay. Mañana lo sabremos.