miércoles, octubre 08, 2008

Nunca cuenta nada de sí mismo

-Gustavito es muy reservado -se lamentó la madre ante aquella pareja de amigos-. Nunca platica nada de sí mismo.

-Sí, la verdad es que nos tiene un poco preocupados -convino el padre, asintiendo meditabundo-. Nunca sabemos qué le pasa por la cabeza.

Gustavito se acercó y se puso a darle tironcitos al pantalón de la madre, tendiéndole un dibujo que acababa de hacer.

-Niño, ahora no, ¿no ves que estamos ocupados?

El niño se dirigió hacia su padre con el papel en la mano.

-¿Qué van a pensar de ti las visitas? ¿Por qué mejor no te vas a tu cuarto a jugar?

El mocoso se retiró a sus aposentos, enfurruñado, decidido a comerse el dibujo con un poco de plastilina amarilla para acompañar.

-Pues sí, no sabemos qué hacer -suspiró la madre-. Supongo que ya se le pasará cuando crezca.

Por suerte Nancy, la hermana mayor, se botaba de la risa con los dibujos de Gustavito.

5 comentarios:

Momert dijo...

Nancy? Vaya. Me halaga que la hermana mayor sea la buena del cuento.
Para el record, mis papás si admiraban tus dibujitos. Y de pequeño no eras reservado. Eras un perico que hablaba y hablaba antes de saber sentarse aún (leyenda urbana, lo sé).

Momert dijo...

OOOOOOOOOOOh! En el mail parece que el cuento se llama "Chimichambo nunca cuenta nada de sí mismo". Por eso pensé que era autobiográfico. Bueno, igual, la hermana mayor Nancy, tan simpática ella, seguro está basada en mi.

Chimichambo dijo...

Algo tiene de autobriográfico, pero en realidad no remite a mi infancia (si no, no te quepa la menor duda de que la Nancy NO sería la buena! :P). Creo que Gruber y Pater lo entenderán mejor, sólo esta vez y sin que sirva de precedente.

Gemut dijo...

Continuación tipo Dickens:
Varios años después la madre de Gustavito le hablaba semanalmente por teléfono:¿Cómo estás hijo? ¿Qué hay de nuevo?
NICHTS era siempre la respuesta.
Hasta que la madre un día decidió suspender las llamadas. Después de eso no volvió a saber de su hijo, más que lo poco que le contaba Nancy.
La madre sacaba frecuentemente los dibujos de su hijo que había guardado durante todos estos años y los contemplaba tristemente.

Chimichambo dijo...

¿Por qué tanta inquina? ¿Por qué tanto dolor? Me siento como Woody Allen en esa película donde su madre aparece gigantesca en el cielo y le cuenta a todo el mundo intimidades de él cuando era niño.