viernes, octubre 31, 2008

La corrección política

Se supone que la sociedad va avazando desde hace ya siglos, pero aunque en algunos aspectos parece más liberal y abierta, en otros retrocede a marchas forzadas. De esto tiene buena parte de culpa la plaga, o en algunos casos dictadura, de lo políticamente correcto. La corrección política parte de la premisa de que ciertas minorías, grupos o colectivos son profundamente quisquillosos y hay que tratarlos como a niños hipersensibles para no herir su susceptibilidad. Esto lleva a algunos a llamar a los negros "personas de color" ("de color... negro", decían sabiamente Les Luthiers), a los sordos "deficientes auditivos" y a los viejitos "personas de la tercera edad". A veces la cursilería alcanza cotas supremas, como cuando llaman "personas con capacidades especiales" a los minusválidos. Hasta donde yo sé, la mayoría de los miembros de estos colectivos no tienen inconveniente en que los llamen negros, ciegos o viejitos. Bueno, a lo mejor los minusválidos prefieren que los llamen "personas con discapacidad".
Capítulo aparte merece la corrección política feminista. Sus defensores parten de que el lenguaje es "sexista" y "patriarcal" y a partir de ahí se dedican a destrozarlo. "Violencia de género" no son los tradicionales correctivos que aplican los maridos a sus mujeres desde el principio de los tiempos, sino lo que practican las feministas al empeñarse en decir cosas como "los y las ciudadanas", "las miembras", etcétera. Las personas no tienen género, tienen sexo; son algunas palabras las que tienen género, y muchas de ellas cuando se usan en plural designan un conjunto en que hay hombres y mujeres mezclados sin necesidad de precisarlo de forma redundante.
La corrección política impide también hacer bromas sobre ciertos temas o caricaturizar a miembros de alguno de estos colectivos. Por ejemplo, hoy en día ya no podría escribirse un jingle como el del Cola Cao ("yo soy aquel negrito del África tropical..."), no podrían hacerse películas cómicas con el enano Tun-Tún ni dibujos animados como los de Speedy González, por presentar estereotipos degradantes; bueno, tampoco se perdería gran cosa en ninguno de estos casos, pero son sólo ejemplos. Muchas novelas clásicas tienen elementos que hoy resultan políticamente incorrectos, y cuando se llevan al cine en versiones modernas, se edulcoran y se depuran para no ofender a nadie. Yo creo que uno debería poder hablar e incluso reírse de todo, porque en el momento en que algo se considera sagrado, como la monarquía española o el islam (últimamente no se puede decir nada de él porque muchos de sus seguidores montan un pollo a la menor provocación, y no se limitan a mandar cartas indignadas a los periódicos), se coarta la libertad de expresión.
La corrección política predica la tolerancia, que es una forma de perdonarle la vida a gente a la que no soportas, en vez de predicar el respeto, que implica simplemente no hacerles a otros lo que no quieres que te hagan a ti.
En fin, estoy seguro de que a un negro no le molesta tanto que lo llamen "mandingo" como que la policía le pida los papeles cada dos por tres; de que a un paralítico lo que le jode no son los chistes de paralíticos sino que no haya accesos para silla de ruedas a los sitios a los que quiere ir; que a una mujer que tiene que ganarse la vida haciendo la calle se la suda que el lenguaje sexista y patriarcal haya decidido que "hijo de puta" es un insulto; que a un pobre lo que le toca los güevos es ser pobre, no que no lo llamen "económicamente desfavorecido"; que a un catalán sensato le da igual que alguien escriba Cataluña con eñe, lo que le repatea es que sus impuestos se vayan a otro lado o se malgasten.

Ahora bien, parece que el péndulo ya ha llegado al extremo, y ahora empieza a imponerse la moda de lo "políticamente incorrecto". La rebeldía lógica e incluso sana contra la corrección política lleva a que se hagan series y películas de dudoso gusto que se meten con todo el mundo. Eso está bien. Pero los elementos más carcas y reaccionarios de la sociedad se suben gustosos al carro de esta nueva revolución para disfrazar de modernidad su caspa y sus prejuicios. Cuando uno de ellos dice "voy a ser políticamente incorrecto" puede uno estar seguro de que va a decir una barbaridad tremenda contra la inmigración, los pobres o los gays. Bueno, a mí que digan lo que quieran me parece bien. El problema es cuando obran en consecuencia.

5 comentarios:

Walter O. dijo...

Ayer precisamente, un buen amigo me contó que su novia le envió un correo electrónico a otro amigo que tiene un blog, para decirle que la palabra "sodomizar" no era adecuada usarla porque era homófoba... Háganme el chingao favor!

Chimichambo dijo...

Ah qué la chin... Futa.. De dónde habrá sacado esa tontería?

Natàlia dijo...

¡Pero que co%/azo has escrito? (lo siento, no tengo %/ en el teclado, por eso escribo Catalunya con ny)... Que no, que es broma... ¡es cojonudo!

Chimichambo dijo...

Hi ha gent que està fins als collons dels meus comentaris, i alguns (pocs) que s'ho passen teta amb ells.

Momert dijo...

Saludos desde la capital de la correción política. Desde mi personal punto de vista, lo siento más como censura que otra cosa. No es censura de tipo fascista, de no oder criticar al gobierno, sino censura de no poder decir las cosas tal como las piensas, y tener que dar rodeos para no parecer racista o poco sensible. Ha sido de las cosas más difíciles para mi de acostumbrarme en este país. Los hispanos aquí optan por decir "morenos", porque si dicen la palabra "negro" se arma el borlote. Creo que hasta acaba uno por tener una bolsa "morena"!