viernes, octubre 31, 2008

La corrección política

Se supone que la sociedad va avazando desde hace ya siglos, pero aunque en algunos aspectos parece más liberal y abierta, en otros retrocede a marchas forzadas. De esto tiene buena parte de culpa la plaga, o en algunos casos dictadura, de lo políticamente correcto. La corrección política parte de la premisa de que ciertas minorías, grupos o colectivos son profundamente quisquillosos y hay que tratarlos como a niños hipersensibles para no herir su susceptibilidad. Esto lleva a algunos a llamar a los negros "personas de color" ("de color... negro", decían sabiamente Les Luthiers), a los sordos "deficientes auditivos" y a los viejitos "personas de la tercera edad". A veces la cursilería alcanza cotas supremas, como cuando llaman "personas con capacidades especiales" a los minusválidos. Hasta donde yo sé, la mayoría de los miembros de estos colectivos no tienen inconveniente en que los llamen negros, ciegos o viejitos. Bueno, a lo mejor los minusválidos prefieren que los llamen "personas con discapacidad".
Capítulo aparte merece la corrección política feminista. Sus defensores parten de que el lenguaje es "sexista" y "patriarcal" y a partir de ahí se dedican a destrozarlo. "Violencia de género" no son los tradicionales correctivos que aplican los maridos a sus mujeres desde el principio de los tiempos, sino lo que practican las feministas al empeñarse en decir cosas como "los y las ciudadanas", "las miembras", etcétera. Las personas no tienen género, tienen sexo; son algunas palabras las que tienen género, y muchas de ellas cuando se usan en plural designan un conjunto en que hay hombres y mujeres mezclados sin necesidad de precisarlo de forma redundante.
La corrección política impide también hacer bromas sobre ciertos temas o caricaturizar a miembros de alguno de estos colectivos. Por ejemplo, hoy en día ya no podría escribirse un jingle como el del Cola Cao ("yo soy aquel negrito del África tropical..."), no podrían hacerse películas cómicas con el enano Tun-Tún ni dibujos animados como los de Speedy González, por presentar estereotipos degradantes; bueno, tampoco se perdería gran cosa en ninguno de estos casos, pero son sólo ejemplos. Muchas novelas clásicas tienen elementos que hoy resultan políticamente incorrectos, y cuando se llevan al cine en versiones modernas, se edulcoran y se depuran para no ofender a nadie. Yo creo que uno debería poder hablar e incluso reírse de todo, porque en el momento en que algo se considera sagrado, como la monarquía española o el islam (últimamente no se puede decir nada de él porque muchos de sus seguidores montan un pollo a la menor provocación, y no se limitan a mandar cartas indignadas a los periódicos), se coarta la libertad de expresión.
La corrección política predica la tolerancia, que es una forma de perdonarle la vida a gente a la que no soportas, en vez de predicar el respeto, que implica simplemente no hacerles a otros lo que no quieres que te hagan a ti.
En fin, estoy seguro de que a un negro no le molesta tanto que lo llamen "mandingo" como que la policía le pida los papeles cada dos por tres; de que a un paralítico lo que le jode no son los chistes de paralíticos sino que no haya accesos para silla de ruedas a los sitios a los que quiere ir; que a una mujer que tiene que ganarse la vida haciendo la calle se la suda que el lenguaje sexista y patriarcal haya decidido que "hijo de puta" es un insulto; que a un pobre lo que le toca los güevos es ser pobre, no que no lo llamen "económicamente desfavorecido"; que a un catalán sensato le da igual que alguien escriba Cataluña con eñe, lo que le repatea es que sus impuestos se vayan a otro lado o se malgasten.

Ahora bien, parece que el péndulo ya ha llegado al extremo, y ahora empieza a imponerse la moda de lo "políticamente incorrecto". La rebeldía lógica e incluso sana contra la corrección política lleva a que se hagan series y películas de dudoso gusto que se meten con todo el mundo. Eso está bien. Pero los elementos más carcas y reaccionarios de la sociedad se suben gustosos al carro de esta nueva revolución para disfrazar de modernidad su caspa y sus prejuicios. Cuando uno de ellos dice "voy a ser políticamente incorrecto" puede uno estar seguro de que va a decir una barbaridad tremenda contra la inmigración, los pobres o los gays. Bueno, a mí que digan lo que quieran me parece bien. El problema es cuando obran en consecuencia.

martes, octubre 28, 2008

Es triste espiar, pero más triste es traducir

Mientras trabajo o realizo actividades sumamente productivas como escribir estas pendejadas, me gusta escuchar música, así que con frecuencia voy a Live 365, una web gringa donde puedes escoger entre cientos de emisoras especializadas en toda clase de estilos, desde el barroco hasta los últimos éxitos pop, pasando por el rock, la world music, el country e incluso esa cosa que daña aún más si cabe la imagen de los hispanos en el mundo, el reggaetón. Si no eres miembro VIP (y yo no lo soy, porque para eso hay que pagar), tienes que aguantar unos pocos anuncios que se repiten cada dos o tres canciones. Últimamente, supongo que por casualidad, los anunciantes son dos pilares fundamentales de la gran nación americana: Walmart ("¡Este Halloween disfrázate de Batman o Espíderman!") y la CIA.

Sí, la CIA. Una voz viril donde las haya pregunta al oyente: "Are you ready for a world of challenge, a world of possibilities, a world of ambiguity and adventure?" (sí, ambiguity, lo juro; a lo mejor sólo hay que ser viril para anunciar la CIA, no para trabajar en ella). A continuación dice (traduzco): "¿Eres una persona echada pa' lante, llena de patriotismo y profesionalidad? ¡Pues trabaja para el National Clandestine Service de la CIA!" La primera vez que oí el anuncio me pasó lo mismo que cuando oí lo de "La diferencia nos distingue" de la COPE: pensé que se trataba de una broma de algún tipo. ¿"National Clandestine Service"? ¿Eso no salía en una película de Leslie Nielsen? No, no. Es totalmente en serio. Reclutan espías por la radio. Espías ambiguos. La verdad es que después de oír el anuncio unas diecisiete veces, comencé a contemplar seriamente la posibilidad de alistarme; al fin y al cabo, soy muy profesional, e incluso echado pa' lante (si me atrevo a pedirle chupitos de sake a la camarera malcarada del restaurante japonés de aquí cerca, me atrevo a cualquier cosa). Lo de la ambigüedad y sobre todo lo del patriotismo podría suponer un dilema ético, pero después de traducir a los gurús de la autoayuda yo ya no tengo dignidad. Por desgracia, la última frase del anuncio es como un jarro de agua fría: U.S. citizenship required. ¿Por qué? Seguro que eso a James Bond no se lo dicen a la cara.

En fin. Mi gozo en un pozo.

sábado, octubre 25, 2008

No la vi, y no me gustó: Vicky Cristina Barcelona

En honor de Marcelino Perelló e Isabel Clara-Simó, mis dos referentes intelectuales, inauguro nueva sección, en la que criticaré películas que no he visto ni pienso ver. No es chulería, es criterio.

Yo era fan incondicional de Woody Allen. Annie Hall, Delitos y faltas y Misterioso asesinato en Manhattan son tres de mis películas preferidas. Pero lo cierto es que mi admiración hacia él ha decrecido bastante, por varias razones. En primer lugar, en Barcelona es un director que le gusta a casi todo el mundo, y me fastidia formar parte de la borregada, aunque eso a veces es inevitable. En segundo lugar, las películas que ha hecho en los últimos cinco o siete años me parecen a cual peor. Match Point fue un éxito de público y crítica, pero a mí todos los personajes me caían fatal, y salvo por el giro inesperado (pero bien preparado) del final, la historia me parece más bien floja. Cada vez me resultan más insoportables los ambientes de progres sofisticados con pasta, no sé si porque cada vez los hace más artificiales o porque yo soy cada vez más radical en ese sentido.

Vicky Cristina Barcelona tiene, de entrada, un nombre horroroso, que según se dice obedece a las exigencias del ayuntamiento de que el topónimo de la ciudad figurase en el título. Seguro que es una colección de postales de la Barcelona turística e irreal (también existe una Barcelona bonita que no es de postal, aunque la panda de ignaros del ayuntamiento se la está cargando día con día), mezcladas con un folklorismo andaluz que ni siquiera es real en la España profunda de hoy en día. Sería absurdo esperar que Allen hiciera una radiografía precisa de la sociedad barcelonesa, ya que nunca ha vivido aquí, pero para ver una Barcelona de fantasía ya están los dibujos animados de Howdy Gaudi.

La trama es una historia de ligues y enredos entre tres gringas y un donjuán español, con su ex mujer psicótica por ahí en medio. Todos modernillos fashion. Nada que no pueda uno presenciar en directo un domingo en una terraza de Gràcia.

Luego están los cameos de famosillos locales, al parecer otra exigencia de la burocracia local, y una muestra del papanatismo de tantos europeos que se consideran superiores a los gringos en todo pero luego se les cae la baba cuando alguna celebridad de allá les hace un poco de caso. Seguramente esos personajillos metidos a extras deben de distraer mucho al espectador catalán que los conoce cada vez que aparecen en pantalla. Bueno, eso puede ser una ventaja, si la película es tan rollo como parece.

Dicen que lo mejor son los diálogos improvisados entre Javier y Pe, o sea que el panorama general debe de ser más bien triste, sobre todo teniendo en cuenta que la especialidad de Allen eran los guiones cuidadosamente trabajados.

Pues eso, con lo caro que está el cine (¡más de siete euros!) la va a ir a ver su chingada madre.











Allen y el plomo: ¿cuál es cuál?



¡Aquellos que seáis miembros de Facebook, no olvidéis haceros fans de Tootles, el perrito naranja!

viernes, octubre 24, 2008

Estampas misantrópicas #1: La piscina

Desde que descubrí que nadar me quitaba unos dolores de cabeza horribles debidos, supongo, a contracturas en los músculos cervicales por estar todo el día sentado, intento ir al menos dos días por semana. El gimnasio al que voy está a tres minutos de mi casa, y es barato porque es municipal. Por eso está siempre lleno de gente. La diminuta piscina parece una sopa de fideos. Con albóndigas, porque últimamente, sabe Dios por qué, abundan los gordos que abofetean el agua con furia, como si no tuvieran suficiente con desalojarla en grandes cantidades.

La piscina tiene cinco carriles; en teoría el del centro es el rápido, los de los extremos son los lentos, y el segundo y cuarto los intermedios. Aunque siempre hay una especie de vigilante salvavidas gay ahí sentado, éste nunca obliga a nadie a cambiarse de carril en función de su velocidad, pero la gente más o menos encuentra el que le toca por sí sola. Ojo: he dicho "más o menos".

A las horas que voy yo siempre hay unas cuatro o cinco personas por carril. Meterte en el de enmedio es como intentar circular por la autopista con un patinete: los aspirantes a Michael Phelps (que deben de ser muy pobres, porque si no no entiendo qué hacen en una piscina de veinte metros) se te echan encima sin contemplaciones y mientras ejecutan su espectacular vuelta de campana te lanzan hirientes miradas de desprecio (bueno, yo como voy sin gafas graduadas no los veo, pero eso es algo que se siente en el alma). Los carriles de los extremos son casi exclusivamente para viejitos o gente en algún tipo de rehabilitación, que yo creo que cruzan la piscina impulsados más por el oleaje que levantan los gordos que por sus propias extremidades.

Así pues, sólo me quedan los dos carriles intermedios. Hacer allí mi kilometrito, es decir, 50 piscinas, es una empresa viable, pero no por ello deja de ser un vía crucis. Y es que allí me doy cuenta de por qué no es posible una sociedad igualitaria sin jefes ni policías: porque la gente es egoísta, pero además tonta del culo. Yo cuando tengo delante a alguien que nada más despacio, al llegar al final de la piscina me espero a que esa persona se aleje unos cuantos metros antes de seguir para poder nadar a mi ritmo sin presionarla. Del mismo modo, si tengo detrás a alguien que va más rápido, al llegar al final de la piscina lo dejo pasar, más que nada para que no me ande presionando. Estas normas, aunque no escritas, me parecen de sentido común, y si todos las siguieran podrían gozar de un tráfico relativamente fluido por muy atestado que esté el carril. Sin embargo, la inmensa mayoría de la gente no sigue estas normas. Las personas que van más despacio que yo, normalmente mujeres, llegan al final de la piscina, se dan la vuelta, ven que yo estoy ahí mismo, a punto de comerme las uñas de sus pies, pero con esa indiferente arrogancia típica de las barcelonesas (ya hablaré de eso otro día), continúan nadando tranquilamente. Entonces me espero a que pasen de la mitad para empezar a nadar yo, y aun así cuando llego al otro lado ya estoy a punto de hacerle de nuevo la pedicura gratis. Y eso cuando no tengo a un subaspirante a Michael Phelps detrás, resoplando como un caballo porque voy demasiado lento para él. Si el bobo se fijara un poco, vería que si voy demasiado lento es porque tengo a una barcelonesa delante. De hecho, en cuanto puedo lo dejo pasar para que se la coma él. Pero la tranquilidad sólo dura piscina y media, porque entonces vuelvo a darle alcance a la barcelonesa, y el subaspirante a Michael Phelps me vuelve a dar alcance a mí. Para ser justo, debo admitir que varios de los subaspirantes a Michael Phelps son también barcelonesas, y tienen una forma mucho más sutil de demostrar que molesto que con resoplidos: cuando llego al final, se me adelantan sin decir ni pío o con un indiferentemente arrogante "¿me dejas?", y entonces se ponen a nadar mucho más despacio para fastidiarme por partida doble.

En fin, siempre salgo del agua muy relajado y tonificado por mi media horita de ejercicio. Luego toca el vestuario, atestado de cuerpos masculinos peludos y sudorosos apretujados unos contra otros en un espacio diminuto. Yo creo que si Dante hubiera ido a un gimnasio municipal, habría sabido lo que es realmente el infierno. Pero cuidar la salud es importante.

miércoles, octubre 22, 2008

Primer balance del blog

Pronto se cumplirá un mes desde que recuperé este blog. He aquí unos datos sobre este período:
  • Total de visitas recibidas: 592
  • Total de visitas que no son yo recargando la página una y otra vez para ver si alguien ha escrito un comentario: 140
  • Promedio de visitas diarias de personas distintas: 5
  • Entradas publicadas: 21
  • Horas desperdiciadas escribiendo o comprobando si alguien ha escrito un comentario: ufff...
  • Cuentitos publicados: 4
  • Cuentitos leídos en la radio: 0
  • Personas que han comentado: "Tu depurado estilo y tus profundas reflexiones te convierten en el Thomas Mann del siglo XXI": 0
  • Personas que han comentado: "Eso que escribes no se entiende": 5
Bien, en resumen puedo decir sin ambages ni cortapisas (más que nada porque no sé qué es eso) que el balance es netamente positivo (al fin y al cabo, las visitas negativas no existen). El blog tiene unos tres o cuatro lectores fieles (a dos de los cuales veo todos los días o casi). No deja indiferente a nadie (o al menos nadie me ha dicho explícitamente que lo deje indiferente, y yo confío en la franqueza de la gente). Ha provocado reacciones diversas que van desde el entretenimiento moderado hasta la vergüenza ajena, pero el denominador común ha sido el desconcierto.

Para alguien que se gana la vida con la palabra escrita resulta un tanto frustrante descubrir que lo que escribe no se entiende. Es como si un ingeniero dedicara sus ratos de ocio a construir un Golden Gate con piezas de mecano y la gente le dijera "te está quedando muy bonito el patinete". De nada sirve que el ingeniero intente explicar que su maqueta no tiene ruedas, sino péndolas: si la gente no pilla de inmediato que lo que está construyendo es un puente, seguramente la culpa no es de la gente, sino de él, que no está haciendo algo bien. Bueno, también existe la posibilidad de que esté rodeado de memos, pero estadísticamente es poco probable. Creo.

En fin, seguiremos trabajando en ello. No sé con qué objeto, pero eso es algo que también iremos dilucidando con el tiempo.

lunes, octubre 20, 2008

LOS GURÚS DE LA AUTOrAYUDA

En Balas sobre Broadway, de Woody Allen, el dramaturgo interpretado por John Cusack se ve obligado a darle un papel en su obra a la novia de un mafioso para que éste acceda a financiar la producción. Desesperado al darse cuenta de lo que ha hecho (la chica en cuestión es una patata como actriz), él se asoma a la ventana y grita a pleno pulmón "¡soy una puta! ¡soy una puta!" (la foto de arriba no es de esa película, pero es la que encontré de John Cusack desesperado).

Yo no sé si la gente de todas las profesiones se siente así alguna vez, pero yo sí, recientemente. No siempre me toca traducir cosas que me gusten o que me diviertan, pero lo peor es cuando tengo que traducir cosas que van contra mis principios; entonces me siento como una puta barata (no, madre, no voy a buscarme un trabajo decente).

He tenido que traducir, para doblaje y subtítulos, unos cuantos documentales de gurús de la New Age o de la autoayuda (autorayuda, como dice Nabita, porque esos libros no ayudan a nadie más que al autor, a salir de pobre). No mencionaré nombres para no meterme en líos con los que me dan de comer.

Después de traducir los discursos incoherentes de unos quince o veinte de esos especímenes, he llegado a algunas conclusiones: en general son gente que, por su forma de hablar, no parece haber pasado de primaria; tienen cierto carisma, son más o menos guapos o están buenas o son simpáticos; dicen obviedades mezcladas con ideas absurdas (principalmente la de que puedes curarte de cualquier enfermedad, por terrible que sea, sólo con tu voluntad y "conectando con la fuente creadora de la que todo emana"). La mayoría son gringos, pero por lo visto ser indio (de la India) ayuda. Los que son negros adoptan una indumentaria aparentemente étnica, aunque sean gringos. Todos utilizan cháchara pseudopsicológica y pseudocientífica (les encanta hablar de la física cuántica; como es tan distinta del mundo tal y como lo percibimos, ellos creen que sirve para dar credibilidad a cualquier afirmación disparatada). Mezclan elementos del cristianismo y de tradiciones místicas orientales, pero todo debidamente banalizado y masticado para el consumo de occidentales que quieren dar sentido a su vida en 24 horas. Todos promueven el solipsismo más absoluto, la idea de que prácticamente lo único que importa es lo que uno siente, su mundo interior, y que si eso va bien todo lo demás importa un güevo. Algunos parecen tomarse realmente en serio sus perogrulladas o paparruchas; a otros se les nota que casi les cuesta aguantarse la risa. Todos presumen de ser ricos; en parte es lógico, porque es su demostración de que sus teorías dan resultado, pero para alguien alejado de la mentalidad estadounidense que divide el mundo en winners y losers, resulta bastante repulsivo, sobre todo si uno piensa que deben esa fortuna a la explotación de las inseguridades e incluso la desesperación de muchísima gente.

En resumen, estoy en condiciones de afirmar que, después de los pederastas y los fabricantes de minas antipersona, esta gentuza es la peor escoria de la tierra. Y yo, señoras y señores del jurado, he estado ayudándoles.

Cuentito #4

Me divierto

Mientras todo se desmorona a mi alrededor, yo me divierto. Mientras los sabios analizan ceñudos la situación, yo me divierto. La gente me riñe por no hacer nada, por no preocuparme. Ellos hacen y se preocupan, pero todo sigue desmoronándose. Y yo me divierto.

sábado, octubre 18, 2008

Els opinadors professionals

És una tendència molt humana opinar i fins i tot pontificar sobre coses de les quals no tenim ni idea, principalment quan som amb els amics i portem un parell de copes de més a sobre. Però hi ha uns pocs afortunats que cobren per escriure i publicar les seves opinions. Malgrat que, en teoria, la seva responsabilitat és intentar estar com a mínim una mica més informats que els seus lectors, sovint els preocupa menys la realitat que als borratxos del bar, sobretot quan hi ha causes ideològiques darrere del que escriuen.

Un exemple: a l'Avui, una senyora que sembla que tingui tres noms i cap cognom, ha escrit un article per criticar la concessió del premi Planeta a Fernando Savater, suposo que per ser un dels "enemics" oficials de la nació catalana (no sé ben bé per què; algú que diu això difícilment es pot considerar un espanyolista recalcitrant). Després, barreja naps i cols en un exercici que a ella li deu semblar una genial pirueta de virtuosisme literari (fixeu-vos en la menció a Xiri, QEPD, hàbilment dissimulada, com un missatge subliminal) :

Per completar la nostra felicitat –la del poble català, aquell a qui Xirinacs deia “Poble català, posa’t a caminar!”–, tenim una esplendorosa estrena de cinema que es diu Camino, perquè estàvem oblidant l’Escrivà de Balaguer,que és quasi sant (o sant del tot? De vegades em perdo...), i això no pot ser. Els responsables diuen que l’hem de veure sense prejudicis. A veure: si has llegit i analitzat Camino, si saps què pretén, l’estructura de poder que defensa i l’ordre social que preconitza, aleshores, no es pot parlar de prejudicis; tret que fem nostra la trampa aquella de dir que ser demòcrata equival a ser neutral.

En altres paraules, és com si digués: "Estic convençuda que és una peli fatxa feta per glorificar l'Escrivà de Balaguer, i se me'n fot el que diguin els que l'han feta". El problema és que Camino, de Javier Fesser, director de El milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo i Filemón, no tracta del creador de l'Opus Dei, sinó de la història real d'una nena moribunda a la qual aquesta secta s'entesta a beatificar. Pel que diu el mateix Fesser, el film mira amb ulls crítics aquest procès de beatificació i aquesta secta. Segurament té un punt de vista progre. Com la senyora Simó, en teoria. Però ella clarament no té ni fava de què va la peli (i això que el Google posa grans quantitats d'informació a l'abast fins i tot dels més maldestres i ganduls), i a sobre justifica la seva ignorància i la seva suposada legitimitat per criticar-la en funció purament del seu títol.

Un altre referent del rigor intel·lectual i de la "creació d'opinió". Que monseñor Escrivà i mossèn Xirinacs ens agafin confessats.

¿Vale la redundancia?

Como sin duda ya sabéis, me gusta contrastar mis fuentes de información y sobre todo de opinión, por lo que el otro día estaba escuchando una emisora de radio que no nombraré porque no viene al caso, me limitaré a decir que era la COPE, cuando, para mi asombro, oí su nuevo eslogan: "La diferencia nos distingue". Primero pensé que se trataba de alguna broma, pero luego lo volví a oír varias veces. No cabía duda, era el nuevo lema de la cadena, tipo "Somos libres" o "Se nos entiende todo" (este último siempre me ha dado miedo, no sé por qué).

Pero "La diferencia nos distingue". Ah mira... ¿A quién se le habrá ocurrido semejante perla? ¿Encierra una intención irónica y autoparódica que se me escapa? ¿La analfabetización de la población está alcanzando niveles más alarmantes que la crisis económica? ¿Se habría hecho famoso Jesús si hubiera dicho "la verdad os hará sinceros", o se recordaría la inscripción que había sobre las siniestras puertas de Auschwitz si hubiera rezado "el trabajo os hará laboriosos"?

En fin, si alguien sabe qué sentido profundo tiene esta tautología, me lo explique por favor.

jueves, octubre 16, 2008

Tropic Thunder

Ayer fui a ver la que probablemente sea la mejor película del año. Una historia bellísima y aleccionadora sobre la camaradería, sobre encontrarse a uno mismo, sobre el valor, sobre el maltrato infantil y sobre la esencia misma del séptimo arte. Creo que no exagero si digo que Tropic Thunder está a la altura de obras maestras del cine bélico como Apocalypse Now, Platoon o La delgada línea roja, e incluso desbanca a alguna de ellas. Robert Downey Jr. hace un papel complejo, teñido de matices, por el que sin duda será nominado al Oscar al mejor actor secundario*. Jack Black está soberbio, a años luz del humor zafio y escatológico al que nos tiene acostumbrados. La cinta derrocha sentimientos profundos y valores de un humanismo ilustrado pocas veces proyectados en la gran pantalla desde Bergman. Tom Cruise demuestra que, contra todo pronóstico, lleva dentro de sí a un gran actor, sin un pelo de frívolo y con un excelente sentido del ritmo interpretativo. La acción es trepidante, pero está al servicio de una historia bien estructurada, con muchos niveles de lectura. En la secuencia final, tuve que hacer acopio de toda mi hombría para evitar derramar lágrimas de emoción.

Ben Stiller, gracias por existir.



*Esto lo digo totalmente en serio. Y si no, al tiempo.

martes, octubre 14, 2008

Meme: la canción de tu vida

Ojo, no estoy insultando a nadie: es meme, con E final. Yo no sabía qué era eso hasta que mi amiga Laura de Escribo luego existo me enredó amablemente en uno. Por lo poco que he entendido, se trata de una especie de carta en cadena pero que pasa de blog en blog. Ignoro si, como ocurre con esas cartas, uno queda maldito de por vida si no cumple con su papel de eslabón; por si acaso, aquí está esto.

El meme en cuestión lo lanzó Emilio Márquez, a quien no tengo el placer de conocer, y que nos pide que hablemos de "esa canción atemporal, que evoca momentos pasados", una canción (o grupo) talismán para nosotros.

Al principio creí que me costaría mucho decidirme por una sola canción. Al fin y al cabo, mi bagaje musical es de una riqueza y variedad inconmensurables (si no me echo florecitas yo no me las echa nadie). Primero pensé que tendría que seleccionar una canción de los Beatles, sin duda alguna el mejor grupo de la historia, o tal vez el jingle de algún anuncio (se te agarran al cerebro como lapas, y aunque ya no te acuerdes de los ríos de México, te sabes al dedillo la canción de la muñeca Lagrimitas Lilí).

Pero enseguida tuve una iluminación y supe qué canción elegir, seguramente la que más me ha marcado en la vida. A quienes me conozcan bien tal vez no les sorprenda en absoluto mi elección:



Pues sí, esta canción y la película causaron furor (al menos en México) cuando yo tenía quince años, estaba en primer año de prepa (bachillerato) y mis hormonas estaban en plena efervescencia, que se dice. Dejando a un lado mi vulnerabilidad a las modas, propia de mi tierna edad, la canción (y lo que la rodeaba) presentaba ciertas características que la predestinaban a tocarme la fibra: Me gustaba la fusión de elementos culturales (sé que eso queda muy multiculti hoy en día, pero en ese entonces era un sentimiento genuino), de los alegres sones veracruzanos con el rocanrol de los años cincuenta, que yo conocía bastante bien por influencia de mi padre. Me gustaba la historia del adolescente sencillo y bonachón que saltaba a la fama de pronto mientras vivía su primera (y última) experiencia amorosa, y la relación con su hermano, uno de los mejores personajes que recuerdo haber visto en una película (¿qué fue del actor Esai Morales? Era un genio. En serio). Me gustaba mucho la voz del cantante de Los Lobos (infinitamente más agradable que la de Ritchie Valens en la versión original de la canción). Me gustaba que la canción tuviera sólo tres acordes, Do mayor, Fa mayor y Sol séptima, que se repiten una y otra, y otra vez (fue en esa época cuando empecé a tocar la guitarra). No puedo decir que me gustara la letra, que (debido en parte a la letra de la canción folklórica pero también a que, pese a ser chicano, Ritchie Valens no sabía ni jota de español) raya en el surrealismo dadá, pero no me estorbaba.

En fin, por todo eso y quién sabe por qué motivo subconsciente más, es una canción que forma parte de mí. Aunque ya esté muy sobada.

Les lanzo este meme a Momert y a Das Kind (no conozco a ningún otro bloggero),sin su consentimiento previo.

lunes, octubre 13, 2008

El famós i infame barret "mexicà"

Al centre de Barcelona és habitual veure "guiris" (turistes procedents del primer món, caracteritzats pels seus cabells rossos i la seva pell vermella) lluint, més aviat a la part posterior del coll que no al cap, uns barrets de diferents colors, tan pintorescos com horrorosos. Davant d'aquest espectacle, els aborígens sovint protesten amargament, no sense raó: "Aquesta gent no sap ni a quin país és", "S'hauria de prohibir la venda de barrets mexicans a les botigues de souvenirs de la Rambla", "Som a Catalunya, no a Sud-Amèrica", etc.
Deixant de banda el fet tan poc conegut de que Mèxic tampoc no és a Sud-Amèrica, és hora d'acabar d'una vegada amb un malentès molt estès, valga la refunflancia: els barrets mexicans de la Rambla tenen de mexicans el que jo de crac del futbol. A Mèxic ningú no porta ni ha portat mai res semblant. Almenys ningú que hagi viscut per explicar-ho (addenda perquè veig que la cosa no ha quedat prou clara: evidentment que la gent porta barrets, però no tous, tenyits de coloraines, punxaguts i amb borles).
La trista veritat és que aquests barrets són típics, sí, però típics de Barcelona. Efectivament, els aborígens no se'ls posen, segurament ni tan sols els fabriquen (sens dubte els fan nens vietnamites cecs tancats a una cova humida per un bol d'arròs al mes); només els venen (si ampliem prou el significat de la paraula 'aborígen' per tal que inclogui els pakis de les botigues de souvenirs). Però són barrets que no es troben enlloc més i que qualsevol guiri, quan en veu un a casa d'algun amic seu, sap immediatament que aquest amic ha visitat Barcelona.
En fi, espero no tornar a sentir ningú anomenar els espantalls de la Rambla "barrets mexicans".
















Passatemps: barret de mariachi i barret de les Rambles; trobeu-hi les 7 diferències.

sábado, octubre 11, 2008

¡Bueno don Mariano!

Según el periódico filosociata Público, don Mariano le ha dicho hoy a Javier Arenas, sin darse cuenta de que los micrófonos estaban abiertos: "Mañana tengo el coñazo del desfile, en fin, un plan apasionante", refiriéndose a la exhibición del ejército español del 12 de octubre. Cada día me cae mejor este señor, aunque sin duda este desliz le hará perder algún que otro votante (o a lo mejor no, porque evitan esas lecturas). Esperemos que se mantenga firme en la postura antinacionalista y antimilitarista que se desprende de este comentario, con un par. Aunque seguramente lo obligarán a disculparse con las Fuerzas Sagradas, digo, armadas; con las feministas por usar la palabra "coñazo" en sentido despectivo; y con los antiespañoles y antimilitaristas impermeables a la ironía por lo de "apasionante". ¡Ánimo, don Mariano!

P.D. Vaya. No ha tardado ni medio día en disculparse. Otro ídolo que se desploma de su pedestal ante mis lacrimosos ojos.

viernes, octubre 10, 2008

Aviso a la peña

Éste es el último mensaje que se enviará "masivamente" por email. Hay dos razones para ello.

Primero, que reconozco que es abusivo bombardear a la gente con spam amigo para intentar ponerles delante de las narices cosas que a lo mejor no les interesan (tengo un par de amigos que ya no me hablan desde que estoy con esta cosa).

Segundo, que siempre después de enviar el post se me ocurren correcciones o cambios que hacerle al texto, con lo cual la gente que recibe los emails no lee la versión final.

O sea, queridos amiguitos, que a partir de hoy os dejo libres para que visitéis la página cuando os venga en gana (si os viene en gana alguna vez). Ya conocéis el camino. Yo seguiré actualizando el blog porque, según he podido comprobar estos días, me sirve efectivamente de terapia.

Aunque no lo lea naiden.

P.S.: ¿Ves? Ya he cambiado tres cosas después de enviar el mensaje.

jueves, octubre 09, 2008

Cervanquèee???

Por lo visto ayer se inauguró el festival Cervantino, que se celebra anualmente en Guanajuato, México, y que en esta edición tiene como invitados de honor al estado mexicano de Campeche y a Cataluña (sí, lo siento, con eñe, sé que a algunas almas sensibles les hace daño a la vista, pero estoy escribiendo en castellano, y cuando uno escribe en castellano no escribe "London", "Köln" ni "Catalunya"). En Guanajuato viví un par de años cuando era niño y ahí viven todavía mi madre y su marido; en Cataluña llevo viviendo veinte años, y aunque nunca he estado en Campeche, que yo recuerde, mi abuelo paterno era de allí, lo que lo hacía doblemente campechano. O sea que me siento un poco identificado con todo el tema.

O debería. Pero el caso es que, de los artistas catalanes que van al festival, a muchos no los conozco (mea culpa), otros me caen gordos (els Pets), otros ni catalanes son (Ana Belén), y Serrat me gusta bastante, pero ya es muy conocido en México, y además muchos de sus compatriotas lo consideran un botifler (una especie de traidor mofletudo), con lo cual no sé hasta qué punto es representativo de Cataluña. Bueno, ahora que lo pienso, tal vez eso lo haga más representativo de lo que cabría suponer. Lo que es seguro es que su presencia allí sin duda se debe en parte a sus simpatías por el partido gobernante en Cataluña. Por otro lado, no tengo ni idea de en qué consistirá la participación de Campeche.

Para quien no sepa qué es eso de Guanajuato diré brevemente que es una ciudad, originalmente minera, fundada por los españoles en una cañada, entre unos cerros cuyas faldas están hoy salpicadas de bonitas casas de estilo colonial y pintadas de colorines. El río que pasaba por allí tendía a desbordarse, así que lo entubaron el siglo pasado o el otro, y el lecho por el que corría es ahora una calle subterránea bastante pintoresca. Hasta donde he podido contar, tiene cerca de medio millón de habitantes. Antes rico en plata, Guanajuato lo es ahora en extranjeros bohemios y en matemáticos.

El Cervantino (llamado así porque nació como una serie de representaciones de obras de Cervantes en las plazas, al aire libre) es uno de los "festivales interdisciplinarios y de las artes escénicas" más importantes de Latinoamérica, según la Wikipedia, y un engorro, según los guanajuatenses, que se ven invadidos cada año por hordas de personas de otras zonas del país sedientas de cultura y también de priva o pomo, como se le llama allí. Cada año se invita a un país y a un estado de la República Mexicana, y según dicen algunos medios de por aquí, esta edición es la primera en que se invita a "una nación sin estado", aunque me temo que en los carteles del Cervantino hablan más bien de (salten al siguiente párrafo las almas sensibles) "región española".

Por eso, para quien no sepa qué es eso de Cataluña, diré brevemente que esta pregunta es siempre complicada de responder sin enemistarse con alguien.

Por cierto, me gusta el logo de Cataluña como invitado: las cuatro barras de su bandera hechas con cuatro chiles (ajíes o guindillas, para los incultos). Hasta estoy pensando en adoptarlo como escudo de armas...

En fin, espero que algún guanajuatense tenga a bien dar aquí su opinión sobre el programa de este año y sobre algún espectáculo o exposición que vaya a ver (no tengo muchas esperanzas, porque los guanajuatenses son gente muy ocupada, pero por probar que no quede).

miércoles, octubre 08, 2008

Nunca cuenta nada de sí mismo

-Gustavito es muy reservado -se lamentó la madre ante aquella pareja de amigos-. Nunca platica nada de sí mismo.

-Sí, la verdad es que nos tiene un poco preocupados -convino el padre, asintiendo meditabundo-. Nunca sabemos qué le pasa por la cabeza.

Gustavito se acercó y se puso a darle tironcitos al pantalón de la madre, tendiéndole un dibujo que acababa de hacer.

-Niño, ahora no, ¿no ves que estamos ocupados?

El niño se dirigió hacia su padre con el papel en la mano.

-¿Qué van a pensar de ti las visitas? ¿Por qué mejor no te vas a tu cuarto a jugar?

El mocoso se retiró a sus aposentos, enfurruñado, decidido a comerse el dibujo con un poco de plastilina amarilla para acompañar.

-Pues sí, no sabemos qué hacer -suspiró la madre-. Supongo que ya se le pasará cuando crezca.

Por suerte Nancy, la hermana mayor, se botaba de la risa con los dibujos de Gustavito.

martes, octubre 07, 2008

Cuentito #3

Ya me imagino que estarán todos ustedes que no duermen por las ansias de saber si ayer lunes seleccionaron mi controvertido cuentito para leerlo en directo por la radio. La cosa fue más o menos así: Gemma Nierga leyó uno un tanto cursi, como ya había vaticinado mi amigo Barenboim (eh, no te ofendas, mi madre te puso así; en la familia somos incapaces de llamar a los allegados por su nombre), y Juan José Millás, que copresenta ese espacio con ella, manifestó, entre sonoros resoplidos y en un tono aún más cansino que de costumbre, que todos los cuentos que enviábamos le aburrían soberanamente.
-Pero qué culero es ese güey -observó Pálter, tan atónito como yo tras oír las displicentes palabras del escritor.
La Nierga lo despidió (a Millás, no a Pálter) con una aspereza poco habitual en ella, lo que me llevó a pensar que se había acabado para siempre lo del concurso de microrrelatos, pero hete aquí que unas horas después apareció en el blog del Millás una invitación a escribir cuentitos, esta vez sobre el aburrimiento.
Entonces escribí lo siguiente, esta vez sin darle previamente demasiadas vueltas al tema:

Aburridos

-Conque le aburren nuestros cuentos, ¿no? -vociferé-. Pues le voy a largar uno de cuatro páginas que se va a cagar.
-No, querido, por Dios -suplicó ella-: así seguro que no te lo seleccionan.
-Y además castigaré sus sucios hombros con el látigo de mi ironía.
-¡Te prohibirán que vuelvas a escribir en su blog !
-Me la rempampinfla -farfullé con aire majestuoso-. Tanta prepotencia es de todo punto intolerable. ¿Quién se ha creído que es ese mequetrefe?
-No sé, dicen que ha publicado algo...
-¿Ése? ¡Será por enchufe, porque lo que es criterio no tiene mucho! ¡Nunca selecciona mis relatos!!
-A lo mejor no tiene tiempo para leérselos todos -aventuró ella tímidamente.
-¡Qué va! -repuse-. Lo que pasa es que seguro que no los entiende. Tú sí los entiendes, ¿verdad, querida?
-Hombre, claro...
-Naturalmente que sí. No está hecha la miel para la boca del asno. ¿Qué te pareció el final del último? ¿Cómo interpretas lo del polígrafo?
-Em... ¿lo del bolígrafo?
-El polígrafo. El detector de mentiras.
-...
-Oye, ¿no decías que lo habías entendido?
-No, si entenderlo, sí lo entendí...
-¿Entonces?
-Es que me cuesta pasar de las primeras líneas...
-¿Cómo? -exclamé-. ¿Pero cómo vas a captar el significado profundo si...?
-A lo mejor si usaras frases más breves, más contundentes, sin tanta palabrería rebuscada, con algún taco que enganchara al lector enseguida...
-¿Un taco? -rugi con mi potente voz de barítono.
-Es sólo una sugerencia -gimió- para que tus cuentos no sean tan...
-¡Yo hago literatura, señora mía, no comida mexicana! Anda, anda, desaparece de mi vista, ignorante. Vete a hacer ganchillo, pilates o lo que sea que haces cuando no te tengo delante.
Una vez que ella se hubo marchado, escarmentada por mi justa ira, empuñé la pluma y la mojé en el tintero.
Metafóricamente, claro.
Por si no lo ha entendido, señor mío.

lunes, octubre 06, 2008

Hermosa parábola # 1

El capitán del crucero DeLuxus mandó reunir en cubierta a todos los pasajeros y la tripulación, y, de pie junto al segundo oficial, les dirigió unas palabras desde el puente:
-Señores, estamos haciendo aguas.
Esto suscitó un murmullo de lamentos y protestas.
-Lo sé, es un fastidio -admitió el capitán- y además resulta del todo inexplicable, teniendo en cuenta que el barco está hecho de corcho.
La multitud prorrumpió en voces de indignación y asombro.
-¿Qué esperaban? ¿Oro? Esto es un crucero "low cost" -señaló el capitán-. Además, el corcho flota, y el metal no. Lo he comprobado personalmente en mi bañera.
Esto pareció tranquilizar un poco al populacho, que, efectivamente, había pagado sólo cien dólares por su pasaje. Además, quien más, quien menos, todos habían visto flotar un corcho alguna vez.
-Bien -prosiguió el capitán-. Y ahora, es mi deber comunicarles que yo no puedo hacer nada para evitar que este barco se hunda.
La gente ahogó un grito de espanto.
-Pero no se alarmen -se apresuró a aclarar el capitán-; ustedes sí. A continuación se les facilitará un cubo a cada uno para que procedan a achicar el agua que ya inunda la cubierta inferior.
La gente respiró aliviada al saber que no tendrían que aguardar la muerte cruzados de brazos.
-Estupendo -continuó el capitán-. Les recomiendo que pongan manos a la obra antes de que el agua llegue al compartimento en el que viaja el cargamento de plutonio.
-¿Plutonio? -preguntó la turba, que parecía aprovechar la menor oportunidad para quejarse.
-Tenemos que transportar mercancías para cubrir gastos -explicó el capitán con paciencia infinita-. Con lo que comen ustedes, no nos salen precisamente baratos. Además, los pescadores de la zona han sido debidamente informados de nuestra carga y, en un arranque de espontánea generosidad, han decidido traernos en sus lanchas corcho con el que podrán ustedes reparar las vías de agua. Si mis cálculos no me fallan y trabajan ustedes con diligencia, hay posibilidades de que arribemos a puerto dentro de una o dos semanas con sólo algunas bajas.
La muchedumbre estalló en gritos de júbilo.
-Lástima -comentó el segundo oficial, conmovido-. Tendremos que despedirnos de nuestro empleo. Después de esto, nadie querrá volver a viajar con DeLuxus.
-¿Está usted de guasa? -preguntó el capitán-. Los pasajeros están encantados con las actividades lúdicas del crucero. Además, con el dinero del rescate que pediremos a sus familias, podremos pagar una excelente campaña publicitaria e incluso nos sobrará para añadir otro barco de corcho a la flota.
-Bien está lo que bien acaba -suspiró el segundo, contemplando el azul horizonte con la esperanza de un amanecer esplendoroso.

viernes, octubre 03, 2008

Cuentito #1

Hoy no tengo nada interesante que contar (sí, como siempre; de hecho, lo que no tengo es ganas de escribir nada), así que cuelgo el primer microrrelato que hice para el concurso de marras. El tema era El efecto placebo.

No, no es bueno, pero tampoco tiene gran profundidad intelectual, así que a lo mejor este sí lo entienden.

El efecto placebo
Una compañía farmacéutica sacó al mercado el Caletril, un medicamento que, según la publicidad, volvía inteligente a quien lo consumía, siempre y cuando siguiese al pie de la letra las indicaciones. El prospecto estaba escrito de tal manera que hacía falta aplicar complicadas técnicas de lógica, criptología y análisis diferencial para entenderlo. Parecía que el Caletril (que no contenía más que una solución de excipiente y ganchitos de queso) sería todo un éxito de ventas, pero sus impulsores pasaron por alto un pequeño detalle: nadie creía necesitarlo.

jueves, octubre 02, 2008

Éste es el único país del mundo que...

¿Quién no ha oído o leído alguna vez una frase así sobre su país? Frecuentemente va seguida de algo negativo. He aquí unos cuantos ejemplos sacados a voleo del Google: "Catalunya és l’únic país del món que s’autoesborra per poder integrar." "España es el único país donde la derecha es íntima amiga del islamismo", "America is the only country in the world where being homeless is a crime", "México es el único país del mundo que no se enoja porque los extranjeros exploten su mar territorial". Con frecuencia la frase es falsa, bien porque no es verdad que en el país X ocurra lo que se le atribuye, bien porque no es verdad que sea el único país donde ocurre. Pero es un tipo de frase que se esgrime a menudo como argumento, normalmente para intentar que alguien desista de su posición, para convencerle de algo o simplemente para lamentarse de lo incomprendido que es uno y de lo mucho que lo apreciarían en lugares más civilizados. O sea que, cada vez que oigamos una frase así que no venga respaldada por estadísticas concretas, podemos traducirla como: "En este país la gente o el gobierno no hace o piensa lo que a mí me gustaría, y , aunque no tengo ninguna prueba, afirmo que en los otros países sí", lo que, simplificado, quiere decir: "me gustaría que la gente o el gobierno hiciera o pensara lo que yo quiero". Lo cual no aporta demasiada información, la verdad.

miércoles, octubre 01, 2008

El manual del bon immigrant

Europa està rebent onades migratòries sense precedent a la història recent (tot i que infinitament més petites que les que va rebre el continent americà fins a mitjans del segle XX). Com a conseqüència inevitable, cada cop se senten més veus contràries a aquesta immigració, que sovint és vista com a culpable de molts dels mals de la societat. Fa poc més d'una dècada aquesta obsessió era gairebé exclusiva de moviments d'extrema dreta com el Front Nacional de Jean-Marie Le Pen, però a causa de l'augment de la immigració i dels problemes econòmics locals (dos fenòmens força independents l'un de l'altre), ara fins i tot persones suposadament d'esquerres com el ministre Corbacho volen implantar polítiques antiimmigració, i el populisme a Europa és cada cop més xenòfob.

A Catalunya la cosa es complica a causa de l'anomenada qüestió nacional. Hi ha persones que defensen aspiracions legítimes i perfectament comprensibles d'autodeterminació o directament d'independència, però que al mateix temps, a causa d'un alarmisme injustificat però creixent ("Catalunya està desapareixent!") identifiquen la immigració com un dels principals problemes del país. Així, trobem que per a alguns defensors de la Pàtria, l'"enemic de la nació" no són tant l'Estat o els poders fàctics espanyols, sinó els cambrers dels bars que potser no entenen a la primera quan algú els demana "un suc de préssec".

En principi semblaria que un llibre d'entrevistes a una vintena d'immigrants de diversos països que parlen català i s'estimen Catalunya és una cosa positiva, ja que demostra que no tots els nouvinguts son uns "inadaptats" sense voluntat d'"integrar-se". Em refereixo a Nosaltres, els catalans, un llibre que es presenta avui a la seu d'Òmnium. A mi em sembla perfecte que els immigrants aprenguin a parlar i escriure en català (de fet, jo mateix ho intento, sense massa èxit, com podeu comprovar) i els ho recomanaria a tots, més que res perquè els obriria més portes i perquè hi ha gent que ho agraeix sincerament. També em sembla perfecte que abracin la causa independentista (com ja he dit, l'entenc però no la faig meva, perquè té un component sentimental molt fort que jo, com a estranger etern, sóc incapaç de compartir). Tampoc no tinc res contra els entrevistats (en Matthew Tree és un paio enginyós i incisiu, el Txiki Begiristain em sembla bon tiu, la Patrícia Gabancho és una demagoga i tinc entès que Najat El Hachmi escriu molt bé per ser tan jove). El problema és que l'autor del llibre és el mateix que va dir el següent, a una entrevista al Diari de Mataró:

La immigració és un instrument de l'espanyolisme, això sí, especialment la immigració sud-americana que parla espanyol, i s'ha convertit en un aliat involuntari o inconscient del poder espanyolista.

És cert que abans diu: "Jo no culparia la immigració del tema de la llengua". O sigui, l'immigrant, com el bon salvatge de Rousseau, no té malícia ni és culpable de res. Això sí, és "un instrument" de les forces del mal i, per tant, encara que "involuntàriament", està contribuint a la "desnacionalització" de Catalunya. A la web del llibre en qüestió, diu: "Les pàgines d'aquest llibre parlen del dret a viure a qualsevol lloc del planeta i del deure de respectar la llengua i la cultura de la societat d'acollida". La primera part de la frase molt bé, molt progre (i molt falsa, malauradament), però i la segona? Què vol dir? Qui estableix aquest deure? És un deure moral, legal o d'agraïment cap a "la terra que t'acull"? Què vol dir "respectar" la llengua i cultura? Adoptar-les? O, al contrari, si parles com el Montilla o com jo, la millor manera de respectar el català és deixar-lo estar? En tot cas, puc dir d'aquest llibre allò de "no lo leí y no me gustó" (frase de l'incombustible Marcelino Perelló). Sembla prou clar que és un manual del bon immigrant, un pamflet paternalista que mostra als pobrets ignorants nouvinguts com han d'actuar, quina llengua han de parlar i què han de pensar per deixar de ser aliats del poder espanyolista. Com si no s'haguessin de preocupar de foteses com ara guanyar-se la vida honradament.