viernes, septiembre 26, 2008

El hombre, ¿animal racional?

Acabo de leer dos libros que hablan de la irracionalidad humana desde perspectivas bastante complementarias. Ambos me han hecho llegar a la conclusión de que hasta ahora subestimaba mi propia irracionalidad y la del mundo que me rodea (siempre he sido así de ingenuo, qué le vamos a hacer).

El primero es Predictably irrational (Les trampes del desig, en su edición catalana), del economista conductual israelí Dan Ariely. ¿"Economía conductual"? Sí, suena a algún tipo de filosofía barata tipo "New Age", pero no lo es, en serio: Ariely es profesor en MIT. Mediante una serie de experimentos realizados y descritos con todo rigor, nos demuestra los comportamientos irracionales que tenemos las personas (aunque sean personas supuestamente cultas e inteligentes como los sujetos de sus experimentos), de forma bastante sistemática y sin darnos cuenta. Con frecuencia tomamos decisiones que no son las que más nos convienen, pese a contar con todos los datos necesarios para saberlo. Ariely nos enseña que el funcionamiento de nuestra mente puede inducirnos a errores muy concretos y predecibles; los expertos en marketing lo saben y se aprovechan de ello. A menudo, factores aparentemente insignificantes acaban por determinar nuestras decisiones importantes y hasta nuestra manera de pensar sobre ciertas cuestiones, pues la mente funciona por medio de "anclajes" respecto a los que lo comparamos todo, y esos anclajes se fijan de forma bastante arbitraria.
En fin, me parece un libro realmente interesante (lo son mucho más los ejemplos del libro que el rollo que acabo de escribir) que puede ayudarnos a ser más conscientes de la falibilidad de nuestra mente.

El otro libro se titula How Mumbo-Jumbo Conquered the World (lo que podría traducirse "Cómo conquistaron el mundo las paparruchas"), de un señor inglés llamado Francis Wheen. Nos habla de cómo el mundo (sobre todo Occidente) ha dedicado buena parte de los últimos años más o menos a dilapidar alegremente la herencia racional que se venía cultivando desde la Ilustración del siglo XVIII. Marca como principio simbólico de esta tendencia el año 1979, cuando triunfó la revolución islamista de Jomeini en Irán, y cuando Margaret Thatcher accedió al poder en Gran Bretaña. Desde entonces, muchos líderes mundiales se han declarado abiertamente religiosos, gente aparentemente "racional" ha abrazado con fe ciega creencias simplistas como el Choque de Civilizaciones o el Fin de la Historia, por no hablar de las susodichas filosofías New Age, los gurús de la autoayuda que predican el egoísmo absoluto y la mentalidad de "triunfador", la astrología, la ufología o, para tocar un tema de actualidad, la mano mágica del mercado no-regulado, cuyos efectos maravillosos disfrutamos en carne propia estos días. Aunque Wheen claramente hace sus críticas desde la izquierda (es biógrafo de Marx), tampoco ésta se salva del látigo antiirracional del autor, que critica la doble moral de los izquierdosos a la hora de juzgar a los enemigos de Estados Unidos con mucha mayor benevolencia que a los imperialistas y sus aliados, así como su tendencia a creerse teorías conspiratorias. En este repaso no se salva nadie, excepto el propio Wheen, claro.

Para finalizar, y siguiendo con el tema de la irracionalidad humana, he aquí un par de videos (en inglés), de una asociación (WhyWontGodHealAmputees.com) empeñada en demostrarnos que Dios es imaginario:
The best optical illusion in the world!
Why Won't God Heal Amputees?

3 comentarios:

Momert dijo...

Estoy leyendo el libro (hermana obediente que soy). Muy interesante hasta ahora.

Carlos dijo...

No te arrepentirás, aunque la verdad es que el primer capítulo fue el que me pareció más interesante.

Laura Cano dijo...

¡Amor! ¿Qué te han hecho los seguidores de las tendencias New Age? (Por cierto, ¿cómo se les llama, nuevaeristas?)

Hay que tener en cuenta 2 cosas sobre New Age: 1) Qué no todo son 'paparruchas' y que hay que saber seleccionar, como en todo, y 2) Qué es lo único que ha aparecido que parece hacer que la gente piense más allá del materialismo... Así que, algo tendrá de bueno al fin y al cabo.

O no.