martes, septiembre 30, 2008

Cuentito #2

Desde la semana pasada participo en un concurso de microrrelatos de la radio pijoprogre. Ellos plantean el tema o título y uno tiene que escribir un cuento corto a partir de eso. No hay ningún premio para el ganador; de hecho, no hay ganador, eligen tres o cuatro cuentos cada semana y los leen en antena. Yo participo más que nada para ejercitar el músculo imaginativo y, bueno, porque me haría ilusión oír a Gemma Nierga decir "chimichambo" con esa voz que tiene.

El tema de esta semana es "Miénteme, dime que me quieres". Si alguien se anima a participar, que copie su cuento aquí como comentario. Aquí va el mío (a ver si se entiende):

-¿Cómo?
-Por decir algo. Vamos, dilo.
-Pero...
-Venga, que no tenemos todo el día.
-Te quiero.
-Vaya, hombre, esto no marca nada. Otra vez.
-TE QUIERO.
-Nada de nada. Este polígrafo no va bien.
-Pues va a ser eso.
-¿Ves? En cambio ahora va y se activa. ¿Tienes la garantía?

lunes, septiembre 29, 2008

Ellas los prefieren cabrones...

... pero se quedan con los que son buena gente.

Creo que no descubro la sopa de ajo (¿verdad, apá?) si digo que The Apartment (El apartamento, 1960), de Billy Wilder, es una gran película. Si uno cuenta el argumento superficialmente, alguien podría pensar que se trata de una especie de comedia romántica de Tom Hanks y Meg Ryan, pero eso sería un terrible error. Para empezar, su fantástica fotografía en formato ultrapanorámico y algunas escenas de masas son más propias de una superproducción tipo Ben-Hur que de una peli que se desarrolla en oficinas, bares y apartamentos, aunque en blanco y negro, eso sí. En segundo lugar, los personajes no sólo se dedican a hacer monerías, que también, sino que sufren, y no por cualquier chorrada. En tercer lugar, yo creo que bajo la finísima capa de miel corre una mala leche impresionante que hoy en día sería impensable en una comedia romántica que no base su humor en pedos y torturas a perritos indefensos.

Al final de El apartamento, la señorita Kubelik (Shirley Maclaine), ascensorista, deja plantado a su amante, el jefazo de la empresa Sheldrake (Fred MacMurray) en una celebración de Año Nuevo, y se va a casa del señor Baxter (Jack Lemmon), oficinista, que la ha cuidado maternalmente tras su intento de suicidio, se ha dejado golpear injustamente por su cuñado y ha abandonado su puesto de directivo por amor a ella. Cuando la señorita Kubelik le dice que ha dejado al cabronazo de su amante, él le declara que está locamente enamorado de ella. Entonces ella replica: "No diga más y juguemos", tendiéndole unas cartas.

Ya está. Fin de la película. Happy ending.

¿Seguro? Bueno, ahora por lo visto estarán juntos, ella tendrá por fin una pareja que la trate bien, y él tendrá a la mujer de sus sueños.

Pero... ¿¿"No diga más y juguemos"??

Es tremendo. Es evidente que ella no está enamorada de él, que sigue enamorada de Sheldrake, el cabronazo, y que lo único que pasa es que tras llevarse demasiados desengaños por culpa de él ha aprendido por fin que es un hombre que no le conviene y que seguramente tendrá una vida más estable y digna con el pobre diablo de Baxter.

En algún diálogo de la película se divide a la humanidad en víctimas y aprovechados. Parece un poco simplista y maniqueo, pero en el fondo creo en toda relación o trato hay alguien que ejerce un poco de una de las dos cosas. No siempre es fácil verlo, sobre todo cuando uno está metido en ello. En fin, al grano: ¿es cierto que las mujeres los prefieren cabrones pero se quedan con los que son buena gente? ¿O esto es sólo la percepción de algún misógino frustrado? Como yo doy por sentado que, con algunas excepciones, esto es así (pensad de mí lo que queráis), voy a aventurar una teoría pseudobiológica y pseudoantropológica para explicar tan curioso fenómeno. Parece ser que los animales desarrollan los sistemas reproductivos y las conductas sexuales que más les convienen, no como individuos, sino como especie. Por eso el macho de la mantis religiosa se deja devorar por la hembra tras la copulación (o durante, no sé): porque así las crías o como se llamen disponen de más alimento, y por tanto sobrevive un número mayor de ellas. De forma análoga, yo creo que en la época de las cavernas los ejemplares de macho qué más favorecían la preservación de la especie eran los fuertes y agresivos (lo que los convertía en mejores guerreros y cazadores), y si eran mujeriegos, mejor, porque mientras que una hembra sólo podía reproducirse una vez al año más o menos, un hombre promiscuo podía engendrar centenares de crías (suponiendo que viviera en una tribu con muchas hembras fogosas). Por eso, las mujeres desarrollaron el instinto de sentirse atraídas por sujetos así, porque garantizaban mejor la pervivencia de la especie.

Como la sociedad y la tecnología humanas han evolucionado a un ritmo infinitamente superior al de sus rasgos biológicos, las mujeres aún conservan ese instinto que, oh sorpresa, ya no les resulta tan útil, sobre todo en una época en que las personas tendemos a valorar más nuestra individualidad que la supervivencia de la especie, más que nada porque de momento no parece estar en peligro. Es cierto que los cabronazos siguen siendo buenos "recolectores" y "cazadores" (véase el ejemplo de Sheldrake: es rico), aunque hoy en día eso no es tan importante salvo para las mujeres que realmente viven en la miseria o que tienen una afición compulsiva por las joyas y los trapitos caros. La poligamia tampoco suele hacerle mucha gracia a la mujer actual. Por eso, las que son medianamente sensatas se quedan con los Jack Lemmons de este mundo, tiernos, atentos y divertidos, aunque en secreto sigan suspirando por los Fred MacMurray, viriles, desconsiderados y sexis. Bueno, los cánones de belleza masculina han cambiado un poco con el tiempo, pero ya me entendéis.

sábado, septiembre 27, 2008

El caballero obtuso

Ya hace dos meses que se estrenó The Dark Knight (El caballero oscuro (ESP) / El caballero de la noche (MEX)) y, vergonzosamente, continúa en el tercer puesto de la lista de las 250 mejores películas de la historia de la Internet Movie Database, por debajo de El padrino y por encima de El padrino II.
No me gustó, es fea y tiene imágenes de pesadilla (en el cine había un niño como de ocho años; yo a su edad me ponía a llorar de miedo con la bruja de Blancanieves; en cambio el chamaco estaba tan campante). Christian Bale es un actor magnífico pero en lugar de cobrar millones por hacer de Bruce Wayne deberían condenarlo a limpiar a los viejitos de un asilo cuando van al baño. Cae gordo. Su adoración por el senador facha es incomprensible y da ñáñaras. La película pretende ser muy profunda: plantea el supuesto dilema entre libertad y seguridad como algo muy peliagudo y acaba decantándose más bien por la segunda opción. No se puede hacer cine negro y profundo con un señor que sale a la calle todo serio vestido de animalito. Las películas de Spider-Man, al menos las dos primeras, funcionan porque el director no pretende horrorizar ni sumirte en hondas reflexiones, sino divertirte y mostrarte a un joven que además de tener problemas para llegar a fin de mes lleva los calzones rosas porque el traje se le destiñe en la lavandería, lo que permite a buena parte del público que va a ver esas cosas (como yo) sentirse identificado con él. El filme de Iron Man, el personaje equivalente a Batman en el universo Marvel, es mucho más entretenido y mucho menos pretencioso que The Dark Knight; el tipo es también un millonario que invierte su fortuna en tecnología para combatir a los malos, pero Iron Man se divierte como enano mientras lleva a cabo buenas acciones, como haría cualquier hombre de mediana edad adinerado y mínimamente listo y buena persona (si es que tal combinación es posible). Pero ¿quién puede sentirse identificado con un hipermillonario que se pasa el día de mala leche y tirando el dinero para intentar en vano salvar del pecado a una ciudad corrupta, cochambrosa y deprimente? Además mira que hay que ser prepotente para querer hacer algo así sin que te lo pida nadie. Lo único que me gustó de El caballero oscuro fue el acto de heroismo que realizan los presos del ferry, aunque me temo que esa escena es aún más inverosímil que la de Batman volando sobre Hong Kong colgado de un globo arrastrado por un avión a reacción.

Memento, la película que dio a conocer al director Christopher Nolan estaba muy bien y era intelectualmente estimulante. ¿Será verdad que el dinero y la fama lo echan todo a perder? Lo podríamos llamar "el síndrome George Lucas".

Parece ser que The Dark Knight tiene tanto éxito de público y crítica porque refleja el espíritu de la época. Pues qué asco de época, oye.

Yo afirmo que ni Tim Burton, ni Joel Schumacher ni Nolan han conseguido plasmar a Batman de forma más magistral que esta escena:

Batman contra Tiburón

viernes, septiembre 26, 2008

El hombre, ¿animal racional?

Acabo de leer dos libros que hablan de la irracionalidad humana desde perspectivas bastante complementarias. Ambos me han hecho llegar a la conclusión de que hasta ahora subestimaba mi propia irracionalidad y la del mundo que me rodea (siempre he sido así de ingenuo, qué le vamos a hacer).

El primero es Predictably irrational (Les trampes del desig, en su edición catalana), del economista conductual israelí Dan Ariely. ¿"Economía conductual"? Sí, suena a algún tipo de filosofía barata tipo "New Age", pero no lo es, en serio: Ariely es profesor en MIT. Mediante una serie de experimentos realizados y descritos con todo rigor, nos demuestra los comportamientos irracionales que tenemos las personas (aunque sean personas supuestamente cultas e inteligentes como los sujetos de sus experimentos), de forma bastante sistemática y sin darnos cuenta. Con frecuencia tomamos decisiones que no son las que más nos convienen, pese a contar con todos los datos necesarios para saberlo. Ariely nos enseña que el funcionamiento de nuestra mente puede inducirnos a errores muy concretos y predecibles; los expertos en marketing lo saben y se aprovechan de ello. A menudo, factores aparentemente insignificantes acaban por determinar nuestras decisiones importantes y hasta nuestra manera de pensar sobre ciertas cuestiones, pues la mente funciona por medio de "anclajes" respecto a los que lo comparamos todo, y esos anclajes se fijan de forma bastante arbitraria.
En fin, me parece un libro realmente interesante (lo son mucho más los ejemplos del libro que el rollo que acabo de escribir) que puede ayudarnos a ser más conscientes de la falibilidad de nuestra mente.

El otro libro se titula How Mumbo-Jumbo Conquered the World (lo que podría traducirse "Cómo conquistaron el mundo las paparruchas"), de un señor inglés llamado Francis Wheen. Nos habla de cómo el mundo (sobre todo Occidente) ha dedicado buena parte de los últimos años más o menos a dilapidar alegremente la herencia racional que se venía cultivando desde la Ilustración del siglo XVIII. Marca como principio simbólico de esta tendencia el año 1979, cuando triunfó la revolución islamista de Jomeini en Irán, y cuando Margaret Thatcher accedió al poder en Gran Bretaña. Desde entonces, muchos líderes mundiales se han declarado abiertamente religiosos, gente aparentemente "racional" ha abrazado con fe ciega creencias simplistas como el Choque de Civilizaciones o el Fin de la Historia, por no hablar de las susodichas filosofías New Age, los gurús de la autoayuda que predican el egoísmo absoluto y la mentalidad de "triunfador", la astrología, la ufología o, para tocar un tema de actualidad, la mano mágica del mercado no-regulado, cuyos efectos maravillosos disfrutamos en carne propia estos días. Aunque Wheen claramente hace sus críticas desde la izquierda (es biógrafo de Marx), tampoco ésta se salva del látigo antiirracional del autor, que critica la doble moral de los izquierdosos a la hora de juzgar a los enemigos de Estados Unidos con mucha mayor benevolencia que a los imperialistas y sus aliados, así como su tendencia a creerse teorías conspiratorias. En este repaso no se salva nadie, excepto el propio Wheen, claro.

Para finalizar, y siguiendo con el tema de la irracionalidad humana, he aquí un par de videos (en inglés), de una asociación (WhyWontGodHealAmputees.com) empeñada en demostrarnos que Dios es imaginario:
The best optical illusion in the world!
Why Won't God Heal Amputees?

jueves, septiembre 25, 2008

Enésima puesta en marcha del blog de chimichambo

Hola, amigos, familiares y gente a la que a lo mejor mi nombre le suena de algo. Como terapia y porque, como siempre, tengo ganas de todo menos de trabajar, he decidido retomar mi blog. Para que no se trate de un sano pero hueco ejercicio de onanismo mental, quiero compartirlo con ustedes/vosotros. A mí los blogs personales generalmente me parecen monstruosas muestras de megalomanía (MMM) que no interesan a nadie aparte de a su autor (con la excepción, huelga decirlo, de los blogs de algunos de ustedes/vosotros, que son verdaderamente apasionantes). Por eso si alguno de ustedes/vosotros no quiere recibir en su correo mis reflexiones insustanciales e irritantes pero sumamente ingeniosas, hágamelo saber (con tacto, que soy muy sensible) y lo quitaré de la lista de envío. Los demás están/estáis invitados a añadir comentarios al blog para enriquecerlo o para cagarse en todos mis muertos.
Gracias y un saludo a ambos lados del charco.
La noticia de esta mañana es la hecatombe económica que Bush asegura que sobrevendrá si no le aprueban su plan de rescatar a los bancos con chorrocientos mil millones de dólares. Al oírlo me he acojonado tanto que me han dado ganas de ser gringo para poder decirle que sí, que adelante y darle los 15 euros que llevo en la cartera por si le sirven de algo.
Sin embargo, en RAC1 el editorial de Jordi Basté gira en torno a lo cruel e ineficaz que es España al castigar antidemocráticamente el entorno abertzale. Seguramente tiene razón, pero ahora mismo me importa un pimiento.
En la COPE, Albert Rivera, jaleado por Pedrojota y apostillado por un Losantos menos iracundo que de costumbre, se mesa los cabellos por la terrible discriminación que sufrimos los castellanohablantes en Cataluña. Lo de siempre. Como se dice en mi país en estos casos, "no me defiendas, compadre".
En la SER, dos líderes de organizaciones sindicales hablan de la crisis.
Luego se siente uno culpable por escuchar una radio pijoprogre, zapateril y españolista, pero es que al menos toca temas un poco más variados y a veces hasta importantes. De vez en cuando.