sábado, julio 23, 2005

El liberal y su hígado

Esto es un fa..., digo, un liberal, que va al médico porque no se encuentra bien.
Después de unos análisis, el médico le diagnostica cirrosis.
--¡Maldito hígado! --brama el fa... perdón, el liberal--. ¿Cómo ha podido hacerme algo así?
--Bueno... -murmura el médico--, tengo entendido que bebe usted un poco más de la cuenta...
--¿Qué está diciendo, traidor? ¿Está justificando mi cirrosis? ¿Está diciendo que es algo bueno, que me lo merezco?
--Hombre, no es eso... --balbucea el médico.
--¡Claro! --prosigue el liberal--. ¡Está sugiriendo que me rinda, que no me someta a ningún tratamiento para combatir la cirrosis! ¡Maldito cobarde! ¿Pues sabe qué? ¡No me voy a rendir! ¡Y además, voy a seguir bebiendo! ¡No voy a permitir que ninguna enfermedad de m... me ordene lo que tengo que hacer! ¡Y ahora, me voy a buscar un médico que no esté de su parte!
Dicho esto, el liberal sale y da un portazo, dejando al médico solo en su consulta, rascándose la cabeza.

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