miércoles, abril 13, 2005

Derribos multitudinarios

No sé si es casualidad, pero últimamente cada vez que se muere alguien, lo califican de "El hombre que derribó el Muro de Berlín". Es lo que se dijo de Reagan, hace unos meses, cuando pasó a mejor vida, y es lo que se dice ahora del señor Wojtyla (¿por qué hay un corresponsal de la tele que lo llama "Goytigua"? ¿Así se pronuncia en polaco?). Recuerdo que, efectivamente, ya no sé si fue en el 89 o en el 90, cuando daban por la tele las imágenes de la caída del Muro, se veía a mucha gente sonriendo de oreja a oreja (más bien encima del muro que derribándolo, pero supongo que las cámaras los pillaron en un momento de descanso), pero no recuerdo haber visto a nadie famoso y mucho menos a Reagan o a Wojtyla que, según creo además, ya no estaban para esos trotes.
Por cierto, un incisio: estoy convencido de que se desaprovechó una oportunidad de oro. Si tan fausto suceso se hubiese producido hace un par de días y no hace 15 años, ¿quién duda que los famosetes viajarían a Berlín a hacerse fotografiar junto al muro empuñando una piqueta? Veríamos, por ejemplo, titulares como éste en el Hola (o en "la Hola", como muy bien la llama Lulú, pues se trata de una revista y por tanto debería ser de género femenino): "Isabel Pantoja, luciendo un vestido regional prusiano de gran colorido, derriba a golpes de maceta cuarenta metros de Muro sin más ayuda que las expresiones de ánimo de Paquirrín."
En fin, supongo que los periodistas que se ven en el papelón de escribir un panegírico sobre un personaje recientemente fallecido del que apenas saben cómo se llamaba, se aprovechan del carácter multitudinario del derribo del Muro de Berlín (y del hecho de que fue uno de los pocos del siglo XX en el que había gente sonriendo) para atribuirle a él solo la hazaña.
Yo simplemente espero que Gorbachov tarde unos añitos en morirse, porque seguro que con él también nos dan la tabarra.